A casi una semana de que se conocieran las duras sanciones tras la batalla campal con Peñarol, Marquesado atraviesa una profunda restructuración. El plantel de Cuarta División quedó prácticamente desmantelado y tuvo que completar el equipo con juveniles de las inferiores, algunos de 15 años de edad. Pese a las ausencias, el club continúa trabajando con los chicos sancionados y sumó a una coach para acompañarlos durante el periodo en el que estarán inactivos. “En lo social no coincidimos con que un pibe esté un año sin pisar una cancha. Alejarlo de la cancha no es bueno”, afirmó Juan Carpio, vicepresidente de la institución.
El jueves pasado se conocieron las resoluciones: dos años de suspensión para el técnico Esteban Balmaceda, un año afuera para ocho jugadores y 30 partidos para otros tres. Del otro lado, Peñarol recibió castigos mucho más leves: un arquero con dos partidos y cuatro jugadores con tres encuentros afuera. Con 11 futbolistas sancionados, el Tricolor sintió el golpe. “Se nota muchísimo la ausencia de esos chicos, porque en Marquesado trabajamos con plantel propio, con pibes del club. Gracias a Dios tenemos muchos chicos, casi 25 por categoría, pero estas sanciones nos complican”, explicó Carpio.
Ante este escenario, la dirigencia decidió no cerrarle las puertas a los pibes. Contrataron a la coach Eliana Lépez, profesional que ya comenzó a dar charlas sobre violencia, fortaleza mental y contención emocional a los jugadores de las inferiores y de primera. “Tenemos ocho profesionales trabajando, entre nutricionistas, psicólogos y ahora la coach. Queremos que los pibes tengan las herramientas y contención, que se los escuche”, detalló el dirigente a Tiempo de San Juan.
El objetivo es no perder a los juveniles en un contexto donde la sanción podría alejarlos definitivamente. “Los chicos están arrepentidos, lo hablamos dirigencialmente. La mayoría pidió seguir entrenando pese a que tienen un año de castigo. Eso demuestra que quieren aprender de esto. Nosotros no podemos dejarlos afuera, porque ahí sí los perderíamos”, sostuvo.
La gresca con Peñarol, en la que el arquero bohemio fue atacado por unas 10 personas, ocurrió el 2 de agosto y fue una de las más violentas que se recuerde en el fútbol sanjuanino. Carpio reconoció la responsabilidad del club, aunque también se refirió al contexto: “Ningún dirigente está exento a esto. Ese día se descontroló todo y se arruinó todo el trabajo de meses. Es cierto también que los clubes tampoco tenemos las herramientas para frenar estas cosas. Nadie nos ayuda”. Incluso, deslizó que ha pensado en una medida extrema: “Hasta me pasó por la cabeza pensar en parar el fútbol seis meses. Porque cuando no es un jugador, es un dirigente o un hincha. Nadie está excepto de esto. Es un problema generalizado”.
Marquesado apelará la sanción en el Tribunal de Disciplina: "Hay dos chicos que no han estado en el problema, que no aparecen en el video, y no han participado. Vamos a intentar revertir la sanción".
Hoy Marquesado contiene entre 150 y 200 chicos en sus diferentes divisiones, desde escuelita hasta Primera. La reestructuración está en marcha y los técnicos Martín Cáceres y Agustín Atampiz asumieron la conducción de la Cuarta tras la sanción de Balmaceda, quien no regresó al club. “Trabajamos día a día para que todo salga bien. Lo único que queremos es darles un lugar a los chicos. Como dirigente, lo que menos querés es un problema, pero también lo que menos podés hacer es cerrarle la puerta a un pibe”, cerró Carpio, convencido de que la solución no es la exclusión sino la contención.