San Martín se sacó la mufa en el momento justo. En una semana convulsionada, con cambio de entrenador incluido tras la salida de Ariel Martos, el Verdinegro volvió a sonreír después de ocho fechas al imponerse 1-0 ante Midland como visitante, en un triunfo que vale más que tres puntos: sirve para recuperar confianza y empezar a cambiar la cara.
El equipo sanjuanino llegaba golpeado, sin respuestas futbolísticas y con la salida de Martos todavía fresca tras la derrota frente a Atlanta. En ese contexto asumió de manera interina Alejandro Schiapparelli, quien en pocos días buscó reordenar el grupo, levantar el ánimo y simplificar las ideas. Y algo de eso se vio este sábado.
No fue un partido sencillo. Midland tuvo mayor protagonismo y manejó por momentos el desarrollo, pero San Martín entendió cuándo golpear. En el momento clave apareció Sebastián Jaurena, que marcó el único tanto del encuentro y además celebró su primer gol con la camiseta verdinegra.
Desde ahí, el equipo se aferró a la ventaja con orden y compromiso, dos aspectos que venían siendo esquivos en las últimas fechas. Sin sobrarle nada, pero con otra actitud, logró sostener el resultado y cerrar una victoria muy necesaria en la tabla.
El pitazo final trajo desahogo. Porque no era un triunfo más: era cortar la racha, salir del pozo y empezar a mirar hacia adelante con otra energía. Schiapparelli, en su redebut, logró darle un pequeño giro a un equipo que necesitaba reaccionar urgente.
Ahora, con el ánimo renovado, San Martín volverá a casa con otra cara. En la próxima fecha tendrá un nuevo desafío cuando reciba a Quilmes en el Hilario Sánchez, donde buscará confirmar esta levantada de este sábado.