"Presión cero, ilusión intacta": Lichi Sisterna y el Dakar que lo pone al lado del multicampeón Kevin Benavides
El navegante sanjuanino vuelve a Arabia Saudita para acompañar al bicampeón argentino en motos en su estreno en autos. Tras el histórico podio logrado en el último Dakar, el más chico de los Sisterna va por otro desafío, con la experiencia a cuestas, la confianza intacta y una historia familiar marcada por la carrera más dura del mundo.
Lisandro Sisterna habla con confianza. El Dakar no lo intimida como antes. Lo respeta, claro, pero ya sabe de qué se trata. “Quién lo iba a creer”, dice incrédulo cuando repasa todo lo que le dejó el último año: el debut, el podio, la etapa ganada y ahora un nuevo desafío que lo vuelve a poner en la largada de la carrera más dura del mundo, esta vez al lado de uno de los nombres más fuertes del deporte argentino. Recibe a Tiempo de San Juan en el taller de la familia, a la vera de la Ruta 40, entre herramientas, vehículos y ese clima tan propio de los días previos a un viaje largo. Faltan apenas horas para emprender camino rumbo a Buenos Aires, el último destino antes de volar a Arabia Saudita, y en el aire se mezcla la ansiedad con la calma de quien ya sabe a qué va.
El sanjuanino vuelve al desierto con otra madurez y otra mochila. Ya no es el debutante que llegó al continente asiático casi sin referencias propias, sino un navegante que se ganó su lugar a fuerza de resultados. El podio del Dakar pasado, conseguido junto al español Pau Navarro a bordo de un Taurus del equipo BBR, no solo fue histórico para San Juan, sino que también le abrió puertas. Hoy, ese recorrido lo encuentra compartiendo el proyecto de Red Bull con Kevin Benavides, bicampeón del Dakar en motos, que inicia su propio camino sobre cuatro ruedas. “Este año fue increíble, la verdad. Fue una experiencia única. Ahora ya más tranquilo, contento de estar rumbo a Arabia con Kevin, que es una gran estrella y un piloto impresionante”, resume Lichi, sin levantar la voz, como si todavía estuviera cayendo en la magnitud de lo que viene.
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La sociedad no nació de un llamado inesperado ni de una negociación exprés. Se fue armando con tiempo, con kilómetros y con confianza. Benavides necesitaba auto, necesitaba navegante y necesitaba empezar a sentir el cambio de las motos al auto. Sisterna puso sobre la mesa lo que tenía: experiencia, conocimiento y San Juan como base de entrenamiento. “Fue algo que se fue dando de a poco. Lo invitamos a entrenar acá, anduvimos juntos, dimos unas vueltas y le gustó bastante. Después, desde el equipo, también se acomodaron las cosas y terminé acompañándolo”, cuenta. Primero se subieron al auto, después tomaron la decisión.
Arriba del Taurus, el aprendizaje es compartido. Sisterna aporta la lectura fina de la navegación en autos; Benavides trae consigo nueve Dakar encima y un entendimiento profundo del desierto. “Él aprende de mí y yo aprendo de él. Kevin va a correr su décimo Dakar y, más allá de que haya sido siempre en moto, tiene una experiencia enorme. Aporta mucho a la navegación, al ritmo, al aprendizaje del terreno”, explica el sanjuanino. No es casual: ya recorrieron entre cinco y seis mil kilómetros juntos, suficiente para conocerse, equivocarse y corregirse.
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La primera prueba fuerte fue la competencia llamada Baja Marruecos. El resultado quedó en segundo plano. Hubo una buena etapa, problemas mecánicos y abandono, pero también conclusiones claras. “En autos hay muchísimas más piezas en juego que en motos y a veces los problemas no dependen del manejo. Igual, largando desde atrás, recuperamos bastante tiempo y eso nos dejó tranquilos. Sirvió mucho como experiencia”, analiza Sisterna, con la cabeza ya puesta en lo que viene.
El Rally Dakar 2026 volverá a abrir el año deportivo con dos semanas de máxima exigencia en Arabia Saudita. La competencia se disputará del 3 al 17 de enero, con un total de 13 etapas más un prólogo, inicio y final en Yanbu y un día de descanso programado a mitad de la carrera.
Las expectativas están medidas. No hay grandes discursos ni promesas vacías. “La idea es hacer un buen Dakar, tratar de no romper el auto y evitar problemas. No vamos con la presión de ganar, pero sabemos que si hacemos bien las cosas, la posibilidad está”, dice. Hablan todos los días, planifican la carrera, trabajan con el psicólogo del equipo y analizan el recorrido. “Este año va a haber más piedras y menos arena, no va al Empty Quarter. Eso va a ser lo más duro, así que hay que ir con calma”, anticipa.
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Para Sisterna, la presión no entra en la valija. “Presión cero”, repite. Tal vez tenga que ver con la historia familiar, con haber crecido viendo el Dakar de cerca, acompañando a su padre Lino y entendiendo desde chico lo que implica esta carrera. Tal vez también con la confianza que dejó el podio del año pasado. Lo cierto es que Lichi vuelve al desierto con la hoja de ruta clara, el mate listo -“el mate va siempre”- y la cabeza fría.
Este lunes partirá desde Buenos Aires rumbo a Arabia Saudita. Se vienen días largos, lejos de casa y del Año Nuevo en familia. No es algo nuevo para él. “Cuando mi viejo corría ya estábamos acostumbrados”, recuerda. Ahora el desafío es distinto, especial, cargado de expectativa. El Dakar vuelve a cruzarse en su camino y Lisandro Sisterna, una vez más, está listo para marcar el rumbo.
Embed - La preparación de Lisandro Sisterna para correr el Dakar, esta vez con Kevin Benavidez