El fútbol siempre da revancha para los que saben esperar. El que perseveró y se mantuvo en equilibrio a pesar de las circunstancias fue Rodrigo Cáseres (26), el central de San Martín, que hoy es un jugador indispensable en el fondo. De chico buscó sus sueños y viajó a la pensión de Vélez para buscar un lugar en el equipo de Primera División. Allí pasó toda una década, pero todo se truncó. La historia del cacique del fondo: familiero, pocas redes sociales y un enamorado de los lugares sanjuaninos. El cacique. Parte de la columna vertebral del equipo puntero de la Primera Nacional.
El central salió de Laboulaye, un pueblito ubicado a 20 minutos de la capital cordobesa. Hizo escuelita en dos clubes de la zona y después le tocó emigrar. El destino no era poco y había que tomar impulso para despegarse un poco de los afectos y salir a buscar el sueño de ser futbolista. Al principio costó, pero la familia Cáseres entendió y apoyó en sus primeros pasos al pequeño crack de la familia: "Salir de un pueblo y saber que te vas a Buenos Aires, te daba un poco de miedo, pero también sabíamos que el club era muy lindo y se manejaba bien. Era más miedo de mis viejos, el saber que me dejaban ir de tan chico", comentó el hermano menor de cinco.
A la pensión de Vélez llegó con 14 años. Aunque el debut no se le dio en la Primera División, tomó fuerzas y se armó de experiencia para cumplir sueños en otros clubes. El paso por el Fortín se le truncó a un escalón del plantel profesional y admite que le sirvió más de lo que pensaba: "Lo puedo tomar como un sueño truncado por todos los años que dediqué estar ahí, que no se dio debutar, pero tampoco lo veo así. Lo tomo como que una experiencia más y que me sirve para ser lo que soy hoy. En ese momento quizás me faltó más experiencia, creo que necesitaba foguearme un poco más como para llegar con más de armas.
Después del equipo Fortín, Rodrigo Cáseres buscó oportunidades por las categorías del ascenso, pasando por la B Metropolitana y después a la Primera Nacional. Quien fue intermediario en su llegada a Concepción fue Matías Borgogno. "Yo estaba libre y Borgo (Borgogno) me dijo que le habían preguntado por mí. Así llegué... Me encontré con todo lo que me dijeron. Es un club muy ordenado, muy lindo y la gente es muy amable, muy tranquila. Estoy contento con el club, con la ciudad, con todo", aseguró.
El central fue uno de los jugadores más cuestionados y apuntados en el arranque del torneo. Fue de menos a más y eso le sirvió para afianzarse en la última línea de la cancha. No siendo ajeno y lejos del hate, con el correr de los partidos, se convirtió en uno de los puntos altos del equipo del Purruco Antuña.
No me gusta mucho el tema de las redes sociales, pero sí, obvio que me llegó. No soy mucho de darle bola y tampoco me afectaba. Yo sabía que adaptándome y teniendo rodaje, las cosas las podía cambiar. Me centraba en eso y en agarrar rodaje No me gusta mucho el tema de las redes sociales, pero sí, obvio que me llegó. No soy mucho de darle bola y tampoco me afectaba. Yo sabía que adaptándome y teniendo rodaje, las cosas las podía cambiar. Me centraba en eso y en agarrar rodaje
Sobre el presente de San Martín, afirmó que es un buen momento por el que están atravesando y que no se deben dormir en los 'laureles': "Sabemos que no tenemos que aflojar y está bueno estar ahí firme, seguir firme, que es lo que necesitamos. Si queremos pelear el campeonato, no nos tenemos que dar el lujo de aflojar ni un poco".
Por último, el central de Laboulaye habló de sus pasiones, sus puntos para desconectar y cómo lleva la vida en San Juan:
Sin mencionar al fútbol, Rodrigo dijo que otra de sus pasiones en el deporte es el pádel. ¿Su familia y su novia? la ley primera.
¿Te sienta bien San Juan? "Sí, me encanta. La verdad que nos parece muy lindo y cómodo. Nos sentimos muy bien acá". Lejos de eso, Cáseres confesó que le gusta mucho disfrutar del verde del Parque de Mayo. Es un buen lugar recreativo y para desconectar de la rutina. "Con mi novia vamos mucho a ese lugar. Me desconecta bastante".
LA LESIÓN QUE CASI LO SACA DE PARTIDO
La carrera de cualquier deportista es muy sacrificada y no está exenta de lesiones, que es muchas veces a lo que quedan expuestos. Hace dos años, cuando se encontraba en Gimnasia de Mendoza, el jugador cordobés pasó por una lesión ligamentaria de rodilla y quiso abandonarlo todo.
"Fue una lesión importante, que me golpeó muy fuerte, pero también me motivó a seguir. Fue un momento medio malo en mi carrera, que sí, obvio que se me pasó por la cabeza dejar de jugar, pero también me dio fuerzas como para seguir y no dejarme caer nunca más.