Argentina volvió a celebrar en el Dakar. La dupla integrada por el sanjuanino Lisandro “Lichi” Sisterna y el salteño Kevin Benavides se impuso este viernes en la exigente Etapa 12 de la categoría Challenger, reafirmando el gran momento del binomio y sumando un nuevo triunfo para el deporte nacional.
Benavides marcó el ritmo de la jornada y consiguió su segunda victoria de etapa en esta edición, en su primer Dakar sobre cuatro ruedas. Con un tiempo de 3h44m52s, el equipo BBR Motorsport volvió a meterse en lo más alto, seguido por el saudí Dania Akeel (+2m15s) y por los también argentinos Daniel Zille y Sebastián Cesana (+3m37s), que completaron el podio y sellaron un contundente “1-3” albiceleste.
La etapa, con un recorrido total de 718 kilómetros, combinó un extenso enlace de 409 km y una especial cronometrada de 311 km. El trazado alternó sectores rápidos con otros angostos y técnicos, cruzando cauces de ríos y pequeñas dunas antes de alcanzar Yanbu, a orillas del Mar Rojo. La navegación y el cuidado mecánico resultaron claves en este tramo diseñado como un verdadero examen final rumbo a la definición.
“Fue una etapa especial con muchas piedras. Tuvimos un pinchazo a pocos kilómetros de la meta, pero creo que hicimos un buen trabajo. Recuerdo que fue aquí donde gané mi primer Dakar”, destacó Sisterna tras otro día memorable para el deporte sanjuanino.
Sisterna, un histórico que sigue sumando victorias
El navegante sanjuanino ya había ganado una etapa en esta edición y este nuevo éxito amplía una campaña que no deja de crecer. “Lichi” se estrenó en el Dakar el año pasado y sorprendió al imponerse en la octava etapa junto al español Pau Navarro, también con un Taurus del BBR Motorsport. Luego repitió triunfo en la etapa 11 y culminó tercero en la clasificación general, logrando un podio histórico.
Este año volvió a demostrar su jerarquía: sumó otra victoria en una jornada de 876 kilómetros entre Raid y Wadi ad-Dewasir —con 462 km de especial— y se mantuvo siempre en puestos competitivos, incluso en etapas extremas como la octava, de 717 km totales, donde finalizó octavo a apenas poco más de cinco minutos del ganador.
Ahora, la caravana se prepara para la etapa 13, la primera parte de la maratón, que tendrá 410 kilómetros de velocidad pura y 121 de enlace en Wadi ad-Dewasir. Allí, los pilotos no podrán recibir asistencia mecánica externa: deberán reparar sus vehículos con sus propias herramientas, en un campamento aislado del vivac. Es una de las pruebas más duras del Dakar, donde la resistencia física y técnica suele marcar diferencias.
Argentina sigue siendo protagonista, y Sisterna y Benavides, los nombres del día en la carrera más desafiante del planeta.