No hubo milagro en Brasil. El River de Marcelo Gallardo, acostumbrado a las epopeyas, no pudo contra Palmeiras y quedó eliminado de la Copa Libertadores en cuartos de final. La derrota 3-1 en San Pablo selló un 5-2 global que dejó al Millonario sin su máximo anhelo. La ilusión de levantar la Quinta quedó archivada, y ahora el club de Núñez debe reorganizar su calendario y enfocarse en los torneos locales.
El Torneo Clausura, la gran chance doméstica
La caída ante Atlético Tucumán le costó la cima de la Zona B, hoy en manos de Deportivo Riestra por un punto. Sin embargo, con 18 unidades, River se mantiene segundo y con serias chances de clasificarse a los playoffs. El Clausura será clave: Gallardo y compañía buscan revancha después del traspié en el Apertura frente a Platense y sueñan con sumar un título que exige superar cuatro instancias de eliminación directa.
La Copa Argentina, un cruce picante con Racing
Con la Libertadores ya fuera de alcance, la Copa Argentina toma un valor extra. River se medirá con Racing en cuartos de final, en un duelo cargado de morbo por la presencia de Maximiliano Salas, quien dejó la Academia en medio de polémicas. El choque está programado para el jueves 2 de octubre, con sede y horario a confirmar. En caso de avanzar, lo espera Independiente Rivadavia en semifinales, mientras que Argentinos Juniors y Belgrano se disputan la otra llave.
La clasificación a la Copa Libertadores 2026
Más allá de los títulos, el gran objetivo es asegurarse la presencia en la próxima Libertadores. River lidera la tabla anual con 49 puntos, seguido de cerca por Boca y Rosario Central. Con tres cupos en juego, el Millonario tiene la clasificación prácticamente abrochada, salvo un derrumbe inesperado. Además, levantar el Clausura o la Copa Argentina le daría un pasaje directo y una estrella más para sus vitrinas.
Con el adiós a la Libertadores 2025, River encara un cierre de año cargado de desafíos. Gallardo deberá rearmar el ánimo de un plantel golpeado y apostar a los torneos locales para terminar la temporada con una sonrisa y, sobre todo, con el boleto asegurado al máximo certamen continental del año que viene.