El navegante sanjuanino Lisandro Sisterna, copiloto del campeón del Rally Dakar Kevin Benavides, contó la intimidad de su experiencia en la competencia más exigente del mundo y anticipó que sus aspiraciones a futuro son las de protagonizar dicha competición. Invitado en el programa de streaming Entretiempo, el copiloto habló de todo y reveló un detalle que lo pinta como persona, pues indicó que cumplir el anhelo de correr junto al salteño estuvo por encima de cualquier propuesta económica.
“A mí me gustaba la idea de poder correr con él porque tenía la posibilidad de correr con un piloto catarí, lo que significa que iba a ganar más plata, pero hay veces que hay que dejar de lado la cuestión económica y hacer lo que queremos. Para mí era un sueño correr con Kevin y se dio. Él también quería correr conmigo”, expresó Sisterna, dejando en claro la sintonía que los unió desde el inicio.
El sanjuanino describió la relación con Benavides como un verdadero trabajo en equipo, donde la confianza y la convivencia son claves para sostener el rendimiento durante jornadas extremas. “Si el copiloto se pierde, el piloto lo entiende y se soluciona, y si hay una equivocación al revés, también. Si el piloto golpea una piedra, no vas a indultarlo, hay que convivir. Somos un matrimonio, arriba y abajo del auto”, graficó.
La convivencia se extiende más allá de la carrera: comparten motorhome durante las competencias y hasta se reparten tareas cotidianas. “Kevin hacía los huevos revueltos, yo hacía el yogurt con la granola. Teníamos reglas para el orden, tratamos de cuidar la limpieza porque son 20 días”, contó, revelando el detrás de escena del Dakar.
Sisterna también contrastó su estilo con el de su compañero: “Kevin va con cinco valijas, yo soy más simple, voy con una sola porque siempre estás con la ropa de competencia casi todo el día”, dijo entre risas. Incluso admitió que no suele llevar regalos: “A mis hermanos les traje medallas de etapa, pero no se las di, me las guardé”.
El copiloto, el menor de cinco hermanos, también dejó una perlita familiar: “Dicen que no soy el más mimado. El ‘Lino’ es el de mi papá y el ‘Fede’ el de mi mamá, a los demás nos quieren nomás”.
Sobre sus inicios, Sisterna recordó el aprendizaje acumulado en años de competencia junto a su familia: “Corrí con mi viejo, mis hermanos y muchos pilotos, me perdí mil veces y aprendí. Es muy difícil no tener errores en un día”.
Hoy, con tecnología de punta, su rol es clave en la navegación: “Tengo una tablet con las indicaciones del camino, con la que dicto el recorrido. La carrera es 100% concentración”, explicó, al tiempo que destacó la exigencia de escenarios como Arabia Saudita.
Lo que viene: más kilómetros y la mira en 2027
Tras la experiencia en el Rally Dakar, Sisterna y Benavides ya planifican el futuro inmediato y el objetivo mayor. “Vamos a seguir corriendo el campeonato argentino y sumar kilómetros para llegar lo mejor posible al próximo Dakar con intenciones de ser protagonistas”, aseguró.
En ese camino, destacó el Desafío Ruta 40, que pasará por San Juan y Mendoza y contará con figuras internacionales como Nasser Al-Attiyah y Carlos Sainz. Finalmente, sobre la posibilidad de que el Dakar regrese a la Argentina en medio de tensiones en Medio Oriente, Sisterna fue cauto pero esperanzado: “Es medio difícil competir con la inversión que implica, pero elijo creer”.
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