En un partido sufrido, para el infarto, San Martín consiguió de milagro el objetivo más próximo: la clasificación al Reducido. El equipo sanjuanino empató 1-1 con Flandria, en la última fecha de la Primera Nacional, y se metió en la próxima instancia, en la que buscará el segundo ascenso a Primera División.
Fue un partido durísimo para los dirigidos por César Monasterio. Enfrente tenía a un equipo que necesitaba ganar para intentar no perder la categoría, aunque necesitaba también una derrota de Temperley. Lo cierto es que al conjunto sanjuanino le costó llegar al arco visitante y las escasas chances que tuvo, fue en los pies de Arturia, lo mejorcito del conjunto verdinegro.
Así fue también el segundo tiempo. El DT de Concepción intentó mejorar el rendimiento del plantel con algunos cambios, pero no lo consiguió. Fue así que, faltando 9 minutos para el final, apareció Marcos Rivadero para aprovechar una desatención del fondo de San Martín y marcar el primer tanto de la tarde.
Con la victoria parcial de Flandria, el local aseguraba su permanencia en la categoría (porque empataba Temperley) y el Santo sanjuanino escalaba al puesto 10, quedando afuera del Reducido.
Sin embargo, cuando quedaban segundos para que el árbitro pitara el final del encuentro, Augusto Aguirre metió el gol del empate en cancha de Flandria. Increíble, en segundos, el pibe surgido de las inferiores de River le daba vida a San Martín y lo metía nuevamente en zona de clasificación.
Los sanjuaninos ganaron un partido para el infarto y se clasificaron al Reducido. Ahora se viene Deportivo Maipú y que sea lo que Dios quiera.