El próximo lunes San Martín se enfrentará a su clásico cuyano Godoy Cruz por Copa Argentina, pero ahora el equipo mendocino no tiene puesta la cabeza en este partido; es que dos jugadores del plantel de reserva fueron detenidos este lunes por una causa de abuso sexual.
Según medios mendocinos, los jugadores Julián Encina y Enzo Tejada fueron detenidos por la denuncia de abuso sexual agravado que se realizó una muchacha en octubre de 2023.
El fiscal Darío Nora tomó la determinación de revocar el beneficio del mantenimiento de la libertad luego de aparición de una prueba genética que determinó el rastro de restos de semen de los dos implicados tanto en la víctima como en sus prendas y de sendas irregularidades con la fijación de domicilios de ambos futbolistas.
Según El Sol de Mendoza, Nora -luego de recibir directivas de Daniela Chaler, jefa de la Unidad Fiscal de Delitas contra la Integración sexual- tomó la decisión de solicitar la detención tanto de Encima como de Tejada, quienes se encuentran en diferentes comisarías y en la brevedad serán traslados a un penal en la causa caratulada como "abuso sexual agravado" debido a la participación de dos personas.
Pese a que el hecho ocurrió en octubre del 2023, tanto Encima como Tejada no fueron apartados del plantel de la Reserva del elenco Bodeguero y seguían entrenándose a la par de sus compañeros, incluso fueron disputaron múltiples encuentros en el actual torneo de Reserva pese a haber sido denunciados varios meses atrás.
El caso
Según denunció la víctima, de 21 años, el abuso ocurrió durante la madrugada del 20 de octubre a la salida del local bailable Wish, ubicado sobre la calle San Martín del centro de la Ciudad capital. La joven se encontraba con una amiga y, tras caminar algunos metros en busca del auto en el que habían llegado, se cruzaron con los acusados.
Intercambiaron algunas palabras y la víctima les comentó que estaba apurada por cambiarse de ropa e irse a trabajar. Ante este escenario, los deportistas le manifestaron que estaban frente al departamento de uno de ellos, por lo que le ofrecieron que podía cambiarse allí.
Antes de entrar, la joven les preguntó el nombre a cada uno y confirmó que no le mentían al verificar en las redes sociales de uno de ellos. La amiga de la denunciante se fue y los tres pasaron al domicilio.
Una vez en el interior, uno de ellos se acercó a ella y le pidió que se sentara cerca de él. Luego comenzó a besarla y a tocarla en varias partes del cuerpo. A pesar de las negativas de la joven, que les dijo “No chicos, no estoy para esto”, según la denuncia, continuaron con sus avances.
Con el paso del tiempo y a pesar de su resistencia, la denunciante afirmó que cerraron las cortinas del lugar y comenzaron a quitarle la ropa interior y a desabrocharle los pantalones “por la fuerza”.
La joven denunció que fue objeto de acceso carnal y que en todo momento les dejó claro que no quería tener relaciones con ninguno de los dos. A pesar de esto, según su testimonio, continuaron agrediéndola y la obligaron a realizar acciones en contra de su voluntad.
Tras analizar las pruebas iniciales, el fiscal Nora calificó el hecho como abuso sexual agravado debido a la participación de dos personas.