Se fue Gallardo y en River todo es tristeza y desolación.
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SUSCRIBITESe fue Gallardo y en River todo es tristeza y desolación.
Pero poco a poco los hinchas van superando el duelo del estrago provocado por "Billetera" Brito, un hombre que, rumorean, vino a utilizar el club como trampolín para lanzarse a la política.
El juego es claro: ¿quién podrá reemplazar a Napoleón, al gran estratega, el de los cambios perfectos, el potenciador de juveniles fantástico que fue Marcelo Gallardo?
Como suele pasar en River y en Boca, el peso de sus idolatrías es tan grande que suelen aparecer en carpeta inmediatamente viejas y no tan viejas glorias futbolísticas.
A veces sale bien, a veces sale mal. A veces empieza mal y termina bien, como se puede prever con el caso del mejor marcador lateral derecho, y lateral a secas de no ser por Silvio Marzolini, de la historia Xeneixe, Hugo Ibarra.
En River comenzaron a sonar apellidos conocidos por la grada, que gozaron todos, en la previa, de una consideración positiva: Pablo Aymar, Hernán Crespo, Martín Demichelis.
Aymar está muy metido en el proceso de la Scaloneta, que fue confirmado hasta el mundial del 2026, pase lo que pase en las tórridas arenas qataríes.
Hernán Crespo viene con altas, medias y bajas. Gran paso por Defensa y Justicia, ni fu ni fa en Banfield, un desastre en San Pablo, donde no lo quieren ni oír nombrar.
Martín Demichelis, retirado de la actividad profesional, tiene un presente perfecto, profesional y personal. Vive en Alemania, es una especie de Charles Ingalls moderno con Evangelina Anderson y sus hijes, y dirige la tercera del Bayer Múnich. Sueldo en euros, pocas presiones, muchos recursos, una ciudad impresionante, ni una puteada desde la tribuna, y no hay periodistas deportivos argentinos con los que lidiar. Para volver tiene que estar loco, amar a River más allá de la cordura.
Así las cosas, los hinchas comenzaron una fuerte movida en redes con dos apellidos: uno improbable, el otro más cercano y, a gusto de quien esto escribe, muy acertado.
El primero es Ramón Díaz. Ramón es a River lo que Carlos Bianchi a Boca. Ganadores, carismáticos, picantes, manejadores de vestuarios pesados, pero ya están grandes para semejantes desafíos.
Las últimas experiencias en la dirección técnica del riojano no fueron las mejores, igual que le pasó a Carlos Bianchi con su experiencia europea tras dejar a Boca en lo más alto del fútbol mundial.
El segundo es el Chacho Coudet, uno de los locos más cuerdos del fútbol argentino.
El excelente volante derecho que nació en Rosario Central y vistió la banda roja entre 1999 y 2004 (con la que ganó 5 títulos y fue capitán), con un breve interregno en 2022 para militar en el Celta de Vigo, hoy dirige el cuadro gallego donde se volvió un ídolo y se le extendió el contrato por el 2024.
Su palmarés como DT es todo racinguista. Coudet dejó Avellaneda, con gran disgusto de los hinchas que lo querían retener, después de ganar la Superliga 2018/2019 y el Trofeo de Campeones.
Además, dejó un estilo de juego balanceado, con características agresivas. El Racing de Coudet iba al frente, jugaba bien, y defendía correctamente, para un equipo que miraba más el arco de enfrente que el propio.
Y el tiene ganas de dirigir a River, lo ha manitestado en varias notas: "Se que voy a tener un día la oportunidad", suele repetir.
Desde afuera, podemos decir que quizá sea la opción más correcta para el Millonario. Un DT probado, con carácter, que se sabe a qué juega y que tiene la personalidad necesaria para lidiar con las miserias del fútbol argentino.
Los hinchas, en las redes, los sienten así:
