Julián Álvarez, de frente al arco, es letal. Sin dudas, el delantero de River es hoy la principal arma ofensiva que tiene su equipo para dañar arcos rivales. Y en el partido ante San Lorenzo lo dejó más que claro. Tres goles para dar vuelta un encuentro que arrancó complicado y confirmar que es actualmente el atacante más determinante del fútbol argentino. Tres goles, además, con definiciones diferentes como para exhibir sus recursos a la hora de definir. Un bombazo desde afuera del área para el 1-1, un pase a la red, tras capturar un rebote de Torrico, para el 2-1 y una corrida y posterior definición de caño para el 3-1 final.
A los 30 minutos de juego, con el marcador 0-1 tras una distracción defensiva del Millonario que terminó en gol de Fernández Mercau, Julián picó en diagonal al detectar un espacio y su desmarque fue abastecido por un gran pase de Simón. El 9, a la carrera, remató de derecha al palo izquierdo de un Torrico que no pudo evitar el 1-1.
Ya en el complemento, con River ejerciendo el rol protagónico del juego en busca del 2-1, el equipo armó una buena jugada por la derecha, gran pase de Simón a Rojas, llegó el centro que capturó Palavecino, quien definió y Torrico dio rebote. ¿A los pies de quién fue a parar esa pelota? Sí, como si fuera un imán, Álvarez se encontró con el balón y el arco vacío para el toque manso rumbo a la red.
Fuente: Olé