"Extrañaba estar acá", dice Francisco Álvarez, la joyita verdinegra que saltó a la fama en febrero último cuando la rompió en su debut en la Superliga y fue premiado como el mejor jugador en el duelo frente a Atlético de Tucumán. En su casa, la número 54 de la Villa Italia, en Rawson, el joven de apenas 18 años habló con Tiempo de San Juan, recién llegado de Rusia, y contó toda la intimidad de su viaje al Mundial con la Selección Argentina.
"Lo que viví como sparring de la Selección me sirve muchísimo para el futuro. Pasé muchas cosas lindas y todo aquello que me dijeron, bueno y malo, lo guardo porque fue una gran experiencia. Ahora no caigo de todo lo que viví, el estar en la sala de juego, que llegue el mejor jugador del mundo (Messi) y se siente en el sillón, al lado, es algo que no se puede creer ", cuenta Francisco.

Junto a la Selección Sub-20, Álvarez fue sparring del equipo de Sampaoli antes y durante el Mundial de Fútbol. "Me recibieron bien, no me costó adaptarme y me amoldé rápido. Todos los días entrenábamos una hora con la Sub-20 y después hacíamos la entrada en calor para la práctica con la Mayor. Luego hacíamos fútbol con ellos".

El sanjuanino convivió casi dos semanas con las figuras argentinas del fútbol mundial en un Centro de Alto Rendimiento estatal llamado Bronnitsy Training Centre, situado 55 kilómetros al sudeste de Moscú. Allí, se cruzaba a menudo en el almuerzo, sala de juegos y hasta en el ascensor con Messi, Agüero, Dybala, Higuaín y Otamendi, entre otros. "El edificio tenía 4 pisos, ellos estaban en el segundo y nosotros en el cuarto. Pero nos cruzábamos todos los días y siempre saludaban bien. Algunos te jodían, por ejemplo, en una práctica le pegué al "Pipita" durante una jugada y desde entonces bromeaba con eso. Tener una pequeña charla con Higuaín me puso feliz, es muy buena onda".

Francisco contó que la Sub-20 sólo asistió al duelo de Argentina frente a Islandia y el resto de los partidos los vio en el predio de Bronnitsy. De hecho, post victoria contra Nigeria, él y sus compañeros esperaron a los jugadores en el lobby del edificio. "Era tarde pero estábamos contentos y decidimos esperarlos para festejar", agrega.
Después 8vos fue otra cosa. La caída frente a Francia fue un mazazo para el conjunto dirigido por Sampaoli como también para los sparrings, incluido el joven de Rawson. "Fue muy triste, algunos lloraban. Estaba todo muy tenso todo y no entre nosotros, en el lugar había tensión. Yo quedé triste por Messi, quería que salga campeón. Cuando el plantel llegó al predio no bajamos por la situación. Sé que algunos partieron esa misma noche, otros al otro día. Nosotros volvimos con Enzo Pérez y el `Huevo´ Acuña. Todos se veían mal, muy decaídos".

Con la eliminación consumada y ya de regreso en San Juan, Álvarez pretende cambiar el chip y sólo pensar en San Martín, aunque el haber estado cerca de la Pulga y de la copa del mundo no será nada fácil de olvidar. "Creo que la eliminación fue justa, las cosas no estaban bien. Pero ahora ya no soy más sparring y debo pensar en San Martín, en que hay que sacar puntos y salir de esta dura etapa de los promedios", dice el futbolista a sus 18 años.