Está a un paso, aunque sea grande. Rafael Nadal necesita la victoria para llegar a la final de Australia y que se consume el partido que el mundo del tenis sueña: su enfrentamiento con Roger Federer en el encuentro decisivo del primer Grand Slam del año.
Enfrente, el español tiene a un tenista talentoso aunque discontinuo: el búlgaro Grigor Dimitrov, número 15 del mundo y que está en un gran momento, tanto como para meterse entre los cuatro mejores en Melbourne. El encuentro es televisado por ESPN, desde las 9:30.
En el comienzo del encuentro, Nadal confirmó el favoritismo que le correspondía por historia. Si bien el búlgaro llegaba en muy buen nivel, la mayor experiencia es una carta que suele ser muy pesada en instancias decisivas y esta era una de ellas. Rafa quebró prácticamente de entrada y después mantuvo la ventaja para dejar la chapa en 6-3. El paso inicial estaba dado.
Dimitrov no se iba a rendir fácilmente. Y en el segundo set consiguió llevar su juego al más alto nivel, con un revés prodigioso y una derecha dominante. Se metió dentro de la cancha y condicionó -dentro de lo que se puede- el juego de Rafa, que muchas veces quedó obligado a defenderse demasiado detrás de la línea de fondo. Los dos perdieron seguridad con su servicio y en el momento decisivo del set los quiebres se sucedieron para los dos lados. Hasta que el búlgaro, después de desperdiciar una buena cantidad de set points, aprovechó su oportunidad para lograr el 7-5 que niveló la pizarra.
(Fuente: Clarín)