La tribuna y el ambiente del hockey sobre césped la conoce por su apodo, La Piojo, que se lo ganó desde chica. Cuando Carina Guzmán empezó a jugar tenía cuatro añitos solamente, ella y su hermana llegaron a UVT de la mano de su madre. En esa época las escuelitas arrancaban a los 6 años, después de una negociación con el entrenador Carina empezó a jugar con rivales de más edad. A medida que subió de categoría "siempre tenía que jugar con las nenas más grandes que yo y como era chica de estatura y de edad me gané el apodo” nos contó la volante de la Universidad Nacional de San Juan.
Pero visitó otras camisetas antes de llegar a ser una de Las Patitas más reconocidas del plantel. Acerca de su historia Carina nos confió que "estuve hasta los 15 años en la Unión Vecinal de Trinidad y se desarmó ele quipo, de ahí nos fuimos a jugar a CESAP y jugamos varios torneos hasta que se desarmó” dijo en su relato. El equipo de hockey césped de CESAP también se desarmó y emigró junto a sus compañeras a UDAP donde solamente "jugué seis meses con ellos y después llegue a la Universidad” dijo Carina. Además contó que "antes de cumplir 18 años ya era una de Las Patitas” afirmó.
Las buenas actuaciones y la manera de jugar de Guzman la llevaron a vestir la casaca de la selección Argentina en un Torneo Panamericano en Uruguay en el 2014. Allí perdió la final contra Canadá. Es uno delos torneos que le quedaron en su retina, aunque "La final de 2015 que ganamos en Mendoza es otra, no podría quedarme con alguna” expresó; eso sí "los torneos de pista los disfruto mucho también” dijo la volante universitaria.
Pero hubo una voz muy influyente y tal vez perseverante para que ella se torne jugadora de "U”. Luciana Molina una de las emblemáticas jugadoras del elenco universitario, cada vez que se encontraban en la cancha "nunca me voy a olvidar que gracias a Luciana Molina me cambié a la U, cada vez que jugábamos en contra me decía en pleno partido… veníte a la U…dale cambíate" una genia… jaja” expresó La Piojo. Eso sí dejó bien claro que su iniciación en el deporte se la debe a Ricardo Videla en las comunitarias de UVT. Giusseppe Belbruno y Gustavo Palacios son otros de los entrenadores que ella recuerda, además de la familia Flores: Alfredo y su hijo Misael en la UNSJ.
Un pasado meteórico en inferiores rápidamente la depositaron en primera división. Por ello, "a los 13 años debuté en primera contra Amancay con la camiseta de UVT donde jugué hasta los 15 años” recordó. Pero también recordó su inicio en las selecciones provinciales y los proyectos nacionales, "a los doce años empecé con el seleccionado local y a los 15 años me llamaron para la proyección a las leoncitas” recuerda y con algo de nostalgia: "cuando empecé con la proyección (no estaba todavía en la U) no tenía el físico ni lo técnico, me hubiera gustado llegar mejor, no tenía el roce y la experiencia que luego digamos que la explote” recordó Carina. Al final de su frase agregó "fue una experiencia maravillosa donde aprendí muchísimo” concluyó. El sacrificio por aquellos años era inmenso ella debía viajar a Mendoza todos los lunes y cada un mes o dos a Buenos Aires o Córdoba y otras provincias.
Es una de las jugadoras de la provincia que tiene mucha experiencia en las canchas, tuvo muchas vueltas olímpicas y torneos importantes que la tuvieron como goleadora y en algunos casos mejor jugadora. Lo cierto que el año pasado resultó, junto a sus compañeras, campeona del torneo mendocino. Este año no lograron ese objetivo aunque quedaron en semis. Igual llegaron acá y se alzaron con el trofeo del torneo clausura.
Con todo, Carina Guzmán hizo un balance de lo que dejó el 2016, "el balance que hago es que desde que llegué a la UNSJ cambié, crecí muchísimo y gane experiencia. Al principio dudaba, algunos me decían que no iba a crecer, que era perder el tiempo que no iba a encajar en su estilo de juego y gracias a Dios no me costó adaptarme. Ahora, en primera división entrena bajo las órdenes de Martín Riveros en la parte física y el coach mendocino Walter Cuca Conna que se encarga de modelar su juego dentro de la cancha. Por ello afirma muy convencida que desde que "llegué ya a la semana debute en Mendoza, me la jugué y desde que llegué se me abrieron muchas puertas” cerró Carina Guzmán una de las elegidas de las pequeñas que ya alternan muñecas con la bocha y el stick para entretenerse.