'De la soja al fútbol' fue el titular con el que el diario Clarín se hacía eco de la irrupción del Club Agropecuario Argentino en los torneos de AFA, allá por diciembre de 2012, en tiempos que militaba en el Federal C. Surgió por la pasión futbolera que pinta de cuerpo entero a su presidente Bernardo Grobocopatel, uno de los principales productores de soja del país, y desde ayer se convirtió en el rival de Sportivo Desamparados en la final por el ascenso al Argentino A.
Empezando por una ubicación geográfica del nuevo enemigo -deportivamente hablando- del elenco Víbora, hay que apuntar el gps hacia el centro oeste de la provincia de Buenos Aires, más precisamente a la ciudad de Carlos Casares, a unos 371 km de Capital Federal. Su cancha, que tiene una capacidad de 5.000 espectadores, suele llenarse por la relevancia que ha tomado el elenco sojero por sus meritorios logros deportivos.
Su entrenador es Adrián Adrové, caserense de nacimiento y un 'loco' del fútbol, del estudio, la disciplina y el trabajo. Además, cuenta en su trayectoria con la publicación de "Antes del Gol”, un libro que ha presentado a nivel nacional y en el que explica bajo su óptica porqué Maradona, Messi y Di Stefano, tres de los cinco mejores jugadores de la historia del fútbol, son argentinos.
Sus jugadores no encierran nombres de remarcado brillo, pero los cronistas que los han visto jugar hablando de un equipo bien parado y con rigurosa marca. En el choque de ayer contra Bella Vista de Bahía Blanca, donde gracias a un cabezazo de Pascuttini -entró en la segunda mitad-, el próximo contricante de Sportivo formó con Salort, Azaguate, Vesco, Zunino, Díaz; Pontillo, Manzoco, Aguirre, Rabán; Blando y Urquijo.
Cabe recordar, que la final también se disputará a doble partido, ejerciendo la localía en primer lugar el conjunto de Carlos Casares. La vuelta será en el Serpentario, que desde ya se está preparando para una nueva fiesta.