San Martín goleó a Vélez y ahora, ¡que se venga el clásico!
El Verdinegro jugó un partidazo en su casa y le ganó al Fortín por 3 a 1. Martínez marcó doblete y Figueroa sumó su séptimo gol. Ahora, con una victoria en el bolsillo y el invicto en el Hilario, espera por su eterno rival: Godoy Cruz.
Jugó bien, marcó goles y cuidó el invicto en su casa. San
Martín sumó una victoria importantísima en el Hilario Sánchez ante Vélez, a
quien le ganó por 3 a 1. "El sábado, contra el Tomba, tenemos que ganar”,
cantaban felices los hinchas, esperando a su clásico cuyano: Godoy Cruz.
Después del bajonazo en Mar del Plata, en donde perdió ante
Aldosivi, el Verdinegro se recuperó en la previa al choque con su eterno rival.
Gómez y Martínez, dos de los grandes protagonistas de la tarde.
En el Primer Tiempo el local arrancó con una chance clara de
gol: Capelli remató al arco del Fortín pero salvó el arquero Aguerre, de Vélez.
El visitante también estuvo cerquita del gol tras un zapatazo de Delgadillo.
Pero a los 16 minutos, tras un error del arquero del Fortín,
Martínez aprovechó y abrió el marcador a favor de San Martín.
Sobre el final de la primera parte, cuando Corti salvaba una
clara chance de gol de Vélez, apareció el goleador Figueroa para poner 2 a 0 el
partido. El delantero, de esta manera, sumó su séptimo tanto en el torneo de Primera.
En la segunda parte el juego fue similar. La primera llegada
fue de San Martín, tras un remate de Figueroa que tapó el portero Aguerre.
Luego Toledo, que recién ingresaba, también estuvo cerca de darle el tercer
tanto al Verdinegro.
A los 29 minutos llegó el baldazo de agua fría para todo
Concepción: gol de Delgadillo y Vélez ponía el partido 2 a 1. Y pese a que por
varios minutos el visitante tuvo acorralado al equipo sanjuanino, Martínez hizo
una jugada individual exquisita y sentenció el encuentro 3 a 1.
La victoria quedó en casa, como así también el invicto de 22
partidos sin perder en condición de local. Con este triunfo se encuentra 13º posición
de la tabla con 32 puntos. Ahora, con los motores recargados, ¡que se venga el
clásico!