Historias

Cupido se puso el silbato

Elisabet y Gabriel son novios y árbitros del fútbol. Cuentan la intimidad de la relación, entre los piropos hacia ella y las cargadas hacia él. Por Carla Acosta.
jueves, 10 de septiembre de 2015 · 07:23
Por Carla Acosta

"A mi me gusta mucho el fútbol y como lo tenía en Facebook, veía que dirigía, me empezó a llamar la atención”, cuenta ella. Es que si bien, se conocieron a través de las redes sociales, fue el fútbol y el silbato que los unió. Esta es la historia de Gabriel González y Elisabet Montaño, ambos de 25 años, quienes además de ser novios comparten una misma pasión: el arbitraje. 

En el ambiente del fútbol a Gabriel lo conocen todos, dirige desde el 2008 la Primera Local y el Federal B. Mientras que ella desde hace pocos meses imparte justicia en las inferiores sanjuaninas. "Supuestamente yo lo agregué al Facebook (risas). Empezamos a hablar el año pasado y empezamos a salir a fines de noviembre. El arbitraje tiene mucho que ver en nuestra relación, ya que así teníamos más contacto”, cuenta la morocha, quien a fin de año se recibirá de profesora de Educación Física. 

Él, quien heredó el amor por el arbitraje de su papá, expresa que al principio fue raro salir con una chica árbitro, sentimientos que cambiaron con el correr del tiempo. Es que no sólo terminó apoyándola en esta labor, sino que se convirtió en su fiel hincha: "Al principio éramos amigos y yo no decía nada al respecto, pero después terminaba yendo a sus clases para verla (risas). Cuando se recibió me alegré mucho porque veía que le gustaba y que estaba bueno compartir una misma pasión”. 

Los chicos confesaron ser celosos y que en esto del arbitraje varias veces pasaron alguna que otra rabieta. "¿Celoso? Es difícil no ser celoso. El fin de semana pasado fui a verla y cuando llego a la cancha me puse a conversar con el técnico de uno de los equipos. Y en un momento alguien le dice algo a ella. En ese entonces salta un compañero del ´piropeador´y le dice ´no digas nada, ahí está el novio´. No dijeron más nada (risas)”, dice González. Mientras que Montaño, quien cuenta que no frecuenta las canchas en las que su novio dirige, confiesa ser bastante brava: "Por el bien de la chica prefiero no escuchar que le dice algo”. 

Ser una pareja de árbitros, fuera de las canchas, genera también ser el centro de las cargadas por parte de amigos y familiares. "Mis amigos me dicen que si me porto mal me sacan la roja (risas)”. Ella dice que la tarjeta roja la tiene en la mano, sobre todo cuando se juega un Superclásico, ya que él es hincha de Boca y ella fana de River. "Últimamente no está bueno hablar de eso. Estuvimos viendo el partido de Boca y Vélez y me salió del alma gritar el segundo Gol de Boca. Cuando fui a verla estaba con cara de pocos amigos”, cuenta él, mientras que Elisabet responde diciendo "es un pecado gritar un gol de Boca en casa”. 

Pese a no compartir la misma camiseta, comparten la pasión por el arbitraje. Señalan que se apoyan y se hacen críticas mutuamente respecto a cómo dirigen en cada partido. "Trato de darle todas las críticas constructivas que más o menos sé. Trato de apoyarlo y ayudarlo en todo”, dice la futura profe. Él, por su parte, expresa que "a ella la voy a ver cuando dirige y trato de marcarle cosas que son para mejorar. Estoy haciendo curso nacional en donde tratamos de pulir todos los errores y nosotros también necesitamos una opinión extra de un colega”. 


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