Por un callejón estrecho de tierra dos muchachos se dirigen hacia la sede del Club Atlético La Frontera, un ranchito de adobe que se convirtió en el corazón de la institución. Con bolsito en mano y un puñado de ilusiones a cuestas, los jugadores van hacia el reencuentro con el resto de la plantilla, pues les espera uno de los partidos más luchados en su primera vez en la B del fútbol jachallero. Tiempo de San Juan viajó 17 kilómetros al Norte de la ciudad de Jáchal para conocer la intimidad del pueblo La Frontera que, bajo ese mismo nombre, fundó el 24 de noviembre de 2014 un club deportivo que tiene como banderas la unión y la perseverancia.
Niquivil es el destino del plantel, una plaza complicada en lo futbolístico y también en lo económico, ya que ese viaje de 37 kilómetros de ida y vuelta tendrá un gasto que resulta todo un sacrificio de saldar, sobre todo por el transporte. Casi 800 pesos es lo que les cobra la Trafic, una suma que resultaría un chiste para cualquier club de Primera División; sin embargo, para los jugadores de La Frontera es todo un esfuerzo en épocas en las que la cosecha de membrillo y la cebolla, su único sustento, está parada.
Son remadores natos no sólo en sus vidas, sino también en este proyecto deportivo al que decidieron darle riendas sueltas a fines del 2014. Empezó como una idea de Mario Cortes y Martín Camacho, habitantes del pueblo que no encontraban lugar en otros equipos aledaños, y terminó concretándose gracias a las gestiones de Daniel Illanes, un empleado municipal sin dudas caído del cielo. "Después de tanto pelearla, en marzo de este año nos avisaron que estábamos inscriptos para jugar en la B de Jáchal. Empezamos a hacer rifas y campeonatos, teníamos que juntar 5.600 pesos para la inscripción, una fortuna para nosotros”, cuenta Illanes, hoy presidente del club.
Con el sueño en pie, arrancaron de muy abajo. Empezaron en un potrero prestado rodeado de pastizales, en donde dos cubiertas de autos eran utilizadas para delinear los arcos. Ni hablar de vestuarios, banco de suplentes o iluminación, ya que diariamente las tardes frías de entrenamiento son bajo la luz del sol. De hecho, sólo juegan de visitante porque las condiciones en las que tienen el terreno no son aptas para algún partido. "De a poco fuimos construyendo esto. El diputado Pedro Espejo nos donó unas camisetas y la gente de Argentino La Florida, una pelota y dos pares de botines, ya que los chicos debían pedir prestados para poder jugar”.
De a poquito pudieron ir construyendo lo que ellos llaman un verdadero sueño futbolero. Un vecino les prestó una precaria casa de adobe, en donde guardan casi como un tesoro las camisetas y escasas cinco pelotas que fueron compradas y donadas. Después, como un gran regalo para todo el pueblo, el Municipio les cedió un predio que con ayuda de unas máquinas lograron poner medianamente en condiciones y sumarle unos arcos que, si bien no cumplen con las medidas reglamentarias, son más cómodos que aquellas dos ruedas que solían usar en el anterior potrero. Pero con poco son felices, basta ver la alegría que hay en el rostro de cada uno de ellos como la de los vecinos, quienes también aportan su granito de arena para la construcción del Atlético La Frontera. Por ejemplo, en el post partido ante Niquivil: a pesar de que el resultado no fue el esperado, los muchachos iban contentos de regreso a La Frontera, ya que les esperaba una rica cazuela hecha por las mujeres de la comunidad. El compartir un plato de comida y un rato de sonrisas y anécdotas, es quizás el premio más preciado para los humildes futbolistas.
La mayoría del plantel, todos oriundos de La Frontera, está conformada por cosechadores. Excepto el arquero, que trabaja en las minas y cada 14 días se ausenta de su casa como así también de los partidos y entrenamientos. Todos aman la pelota y cada tanto anhelan poder tener su chance en equipos grande aunque según Esteban, uno de los jovencitos del equipo, "no hay plata ni para el pasaje para probarse en la ciudad”. Alejandro Pérez, otro de los jugadores dice "Nosotros jugamos por la camiseta y por el pueblo. Este es el lugar en donde uno nació, el lugar que uno respira. Lo tomamos a este desafío con mucha responsabilidad”.
Todo el pueblo está revolucionado con el club. De hecho, con el correr de los días,son más los chicos que se suman y a veces se llega a formar dos equipos. Según Illanes, la idea es que en un futuro puedan agregar divisiones inferiores. "Esto es muy importante para todos los chicos de La Frontera, una motivación linda para todo el pueblo. Es difícil pero vamos a seguir luchando por este sueño”, señala.
DATO
Con la Personería Jurídica en mano, la que está siendo tramitada, el Club Atlético La Frontera sería la institución futbolera más nueva de San Juan.