Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan
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Tiempo de San Juan
A 30 kilómetros de que arrancaron el Rally Dakar una fisura en el conducto de aceite del motor los dejó afuera, destrozando por completo sus objetivos, ilusiones y sueños. Hoy, Lino y Federico Sisterna, a días de aquel golpe dijeron que el motor v8 llegó roto, que le reclamarán a Volvo y le pedirán a la empresa holandesa que les alquiló el buggy, Fast & Speed, en 300 mil dólares que les reconozcan la falla del motor para el Dakar 2014.
“Hablamos con Johnny Hakvoort, el dueño de la empresa Fast & Speed que nos alquiló el auto, y le expresamos que no fue un error nuestro ya que el motor vino roto. Nos dimos cuenta que llegó con una falla desde fábrica ya que los primeros 6.800 venían con este tipo de error, nosotros nos fijamos el número de serie del nuestro y tenía el 3.200”, explicó Lino, a quien se lo notó todavía afligido por lo sucedido.
Según contó el binomio tanto ellos como Fast & Speed harán un reclamo a Volvo por los perjuicios que causaron y esperan por respuestas favorables por parte de ellos. Por otro lado señalaron que llegaron a un acuerdo con le empresa europea para que en dos meses el Buggy vuelva a San Juan ya reparado para poder correr el Cross Country sin costo alguno. “El auto se irá en días a Europa y volverá en pocos meses a la provincia para que nosotros podamos cumplir con los auspiciantes”, señaló Sisterna padre.
Este año repitieron lo mismo que en el 2011, cuando según ellos la misma falla en el motor los obligó a abandonar en la 4ta etapa del Dakar. En aquel entonces los holandeses les prestaron el auto para que pudieran aprovechar al buggy y así sacarse la espina del lamentable abandono. Sin embargo, este año los sanjuaninos no llegaron a terminar la primera etapa y pelearán para el Dakar 2014 el alquiler del Buggy sea gratis. “Nosotros vamos a dar batalla y la vamos a pelear a morir. Vamos a hablar con Hakvoort y poder salir beneficiados ya que no fue nuestro error. Participar en una competencia así es muy sacrificado porque hay que golpear muchas puertas. Pasamos muchos meses buscando apoyo económico para poder participar”, comentaron ambos.
Locura por el motor
Lino y Federico contaron cómo vivieron el momento en el que el motor dijo basta a 30 kilómetros de iniciar el Dakar. Fue en Córdoba cuando escucharon un ruido raro en el auto y decidieron parar para revisarlo. Observaron una falla en el motor, aceptaron la ayuda de un bombero voluntario que había en el lugar y se dirigieron a una lujosa estancia. Allí, según contó Lino, en un galpón grande y lleno de herramientas, trataron de solucionar el problema. Pero ante la desesperación de no poder arreglar el motor, llamó a un amigo que vivía cerca y que al parecer es experto en mecánica. Sin embargo, no hubo caso. A pesar de que pasaron varias horas reparando el motor, lo probaron y no respondió.
