La frase del poeta Khalil Gibran, “Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”, le sienta bien. Es que detrás de esa gambeta intratable y de sus bonitos goles, hay otro Alfredo “Luto” Molina, ese que tuvo que lidiar con la pérdida de un hermano y pelearla junto a su primer hijo, quien nació con un problema en el corazón. Sin embargo, el sol volvió a brillar y hoy el Luto vive su mejor momento: rodeado de su familia, a un paso de la clasificación con Unión y con la chance intacta de lograr otra hazaña en la Copa Argentina, este miércoles 27 de marzo ante Quilmes.
Nacido en la Villa Ibáñez y con cuatro hermanos (Gabriel, Martín, Melina y Daniel), el Luto vivió una infancia muy feliz y sin necesidades, ya que su papá era empleado del Departamento de Hidráulica y su mamá ama de casa. Apasionado de la pelota, sus primeras gambetas las hizo en el club de la Villa, donde realizó todas las divisiones inferiores.
El fútbol siempre fue el motor en su vida. Junto a la pelota vivió grandes momentos, como en la Villa Obrera, cuando salió campeón del Oficial y logró el ascenso al Argentino A y en San Martín, donde se puso la “10”.
Sin embargo la vida lo golpeó duro y estuvo a punto de tirar la toalla definitivamente. EL 18 de marzo del 2000, su hermano Daniel, de 18 años, falleció en un accidente en moto, cerca del complejo Palmar del Lago. Fue sin dudas un cimbronazo para la vida del enganche, quien en este entonces jugaba para la local del Verdinegro, por entonces su esposa estaba embarazada de Joaquín, su primer hijo.
“Fue terrible lo que pasó, es algo que no se borra. Recuerdo que Juan Pagés, que estaba de DT, y el Gino Laciar, me hablaron mucho y me ayudaron. Yo tenía que levantarme porque venía un hijo en camino. También tuvo que ver mi vieja, que pensamos que se iba a caer pero fue quien levantó a toda la familia”, comentó el Luto, con voz casi ronca.
Su esposa Natalia Molina, a quien conoció en la Villa Ibáñez, dio a luz a Joaquín. La llegada del primer hijo de la pareja fue un envión anímico importante para la familia, pese a que en los primeros años tuvieron que sortear situaciones complejas que llevaron al Luto alejarse de las cancha por tres meses.
Joaquín nació con una coartación de aorta y tuvo que ser operado en dos ocasiones: a los pocos días de nacer en Mendoza, donde el Luto dejó el Verdinegro y se dedicó exclusivamente a acompañar a su hijo; y después en el hospital René Favaloro, donde Joaco fue intervenido en una operación riesgosa.
“La pasé muy mal. Gracias a Dios todo salió bien. Fueron momentos duros. Estábamos atentos sólo a él, por eso no queríamos volver a tener un hijo. Teníamos que viajar seguido a Mendoza y a Buenos Aires”, confesó.
Pero su hijo mejoró y la vida le renovó las ganas de seguir de pie. Junto a Natalia, son padres de Joaquín (12) y Luca (3). Aún conserva las raíces ullunenses y dijo estar feliz en su departamento, a pesar de que todos los días tiene que recorrer 35 kilómetros para entrenar en Villa Krause y que el club le haya ofrecido una casita en la ciudad.
“El otro día hablaba con mi señora y recordábamos todo. Nosotros creemos en Dios y en la Virgen. A pesar de los momentos malos, nunca dejamos de creer”, dijo.
En cuanto a su presente futbolístico, los hechos hablan por sí solos. En el Torneo Argentina B la sigue peleando con el Azul, siendo el tercer equipo en la tabla de la Zona 2 y uno de los que tiene más posibilidades de clasificar, con la ilusión del ascenso.
Mientras que en la Copa Argentina también hay ilusiones y son muchas. El equipo sanjuanino, que en su última hazaña eliminó al Santo Verdinegro, busca dar nuevamente la sorpresa ante Quilmes. Además, el Luto se convirtió en el jugador de Unión que más partidos jugó en las dos ediciones de la copa (9 en total).
“Esto es en verdad una locura. Mucho tiene que ver que Tula la está descociendo en el arco y los que pateamos los penales, tenemos suerte”, sentenció.
Por su sexta hazaña
Hoy, en el Estadio del Bicentenario y a las 22 horas, Unión recibe a Quilmes por los 16avos de la Copa Argentina. Si logra eliminar al cervecero, en la próxima ronda enfrentará al ganador de Estudiantes de la Plata.
Dato
Además de ser jugador de Unión, Alfredo Molina es Director de Deportes de la Municipalidad de Ullum y profesor de fútbol en la escuelita del club Villa Ibáñez.