Evo Morales quería estar con Messi. Saludarlo, tocarlo, sentirlo, saberlo de carne y hueso, mortal como cualquier otro. Y se salió con la suya. El presidente de Bolivia, amante del fútbol, había comentado en la previa la intención de entregarle una placa a La Pulga antes de que comience el partido, distinguiéndolo como el mejor jugador del mundo.
lunes 4 de mayo 2026





