Ser árbitros en un deporte tan popular, apasionado y 100 % protagonizado por hombres como el hockey sobre patines, no es nada fácil en San Juan; más, si se trata de mujeres. Carolina Cáceres, Gabriela Escobedo y Yésica Marín, rompieron tabúes y se animaron a ser árbitros en un ambiente rodeado de hombres. Sin embargo, pese a las críticas que sufrieron por el hecho de ser “mujeres árbitros” en un sector tan pasional para jugadores y espectadores, le pusieron el pecho a las balas y si tienen que elegir entre dirigir al femenino o masculino, se quedan con ellos por ser “técnicos” a la hora de jugar.
Sin embargo, entrar al mundillo del hockey sobre patines les costó bastante por algunos ataques que sufrieron por parte del género masculino. “Cuando yo entré el ambiente era re machista, ahora se compuso un poco. A veces los chicos decían: ‘¿una mujer me va a dirigir?’; y ni te cuento cómo se ponían los padres”, contó Carolina, quién tiene 37 años y lleva 18 dirigiendo en el hockey. Junto a Sandra Yornet fueron pioneras dirigiendo los partidos de la bocha y el stick. Según contó, en la década del ‘90 todo era más complicado, no sólo con los jugadores y sus padres sino también con los colegas, quienes a veces le hacían la vida imposible porque para ellos Carolina invadía su lugar. “Antes era re zarpado, me decían ‘andá a lavar los platos’ o ‘no sabés nada’, y muchas veces te ponían a prueba con algunas reglas.
Los colegas de apoco de fueron acostumbrando”, señaló. Además, contó que muchas veces los mismos espectadores la ponen a prueba o murmuran cada vez que toma alguna decisión en el campo de juego. Para ella, lo más importante es tener carácter, no dar importancia a los que critican y no mostrar inseguridad.
Para Gabriela Escobedo, también DT de las Mamis Hockey de Olimpia, su pasión por el hockey es tan grande que a veces aguanta no sólo críticas sino también insultos. Pero para ella, la mejor receta es demostrar presencia más allá de las presiones que existan dentro del campo de juego. Si sos “blandita” no te favorece nada, según Escobedo. “Siempre critiqué a los árbitros y ahora que lo soy, me doy cuenta de muchas cosas. La decisión que tomo la marco. Así como tengo errores tengo mis partes buenas también. En vez de discutir, trato de conversar con los papás, no me gusta ir al choque”, dijo.
Para las chicas, si cometen un error por la condición de ser mujer son más castigadas.
Yésica Marín, quien empezó a dirigir con 16 años y ahora tiene 19, comentó que pese a dirigir las categorías menores, los nervios y el miedo estuvieron presentes cuando empezó. Si bien, el impacto en la gente es grande y a veces negativo al ver una mujer con el silbato, todo empeora cuando debe tomar una decisión en la cancha. Las chicas dicen que todos se vuelven “locos”. Para los muchachos no es nada fácil que una señorita los califique. “Son muy light los partidos porque los chicos van a divertirse en las inferiores. Pero igual hay muchos errores y estás expuesta a que los papás se peleen. Gracias a Dios los nervios los dejé de lado y estoy tranquila. Vas ganando confianza en la cancha ya que al principio entrabas temerosa”, contó la más chica de las árbitros.
Sin dudas, para ella tampoco es fácil lidiar con el género masculino. Si bien, dirige las inferiores puntuables y no puntuables, los chicos son bastante “bravos”. La misma opinión planteó Cáceres, quien manifestó que a veces los papás quieren manejar los partidos y a veces se ponen muy locos.
Yésica Martín: Entre el hockey y la escuela
Yésica Marín tiene 19 años y hace tres que comenzó a dirigir. Entre semana cursaba la secundaria en la Escuela de Comercio y los sábados y domingos dirigía los partidos. Contó que a sus compañeros y profesores les causaba mucha gracia que siendo tan chica fuera árbitro. Empezó dirigiendo las categorías no puntuables hasta que demostró presencia y la ascendieron al resto de las categorías. Su sueño es dirigir la Primera del hockey sobre patines.
Al igual que Gabriela Escobedo, también comenzó gracias a su mamá Ester. “Mi hermano Juan José jugaba en Concepción y cuando iba a los partidos siempre defendía a los árbitros. Mi mamá me desafió a hacer un curso y lo terminé haciendo. Mi primer partido fue Concepción-SEC, estaba muy asustada (risas)”, contó.
Gabriela Escobedo: Árbitro patinadora
Gabriel Escobedo, de 22 años, se inició en el arbitraje en mayo de este año e impuso una nueva tendencia a la hora de dirigir: De las tres mujeres, es la única que imparte justicia en patines. Jugó al jockey sobre patines en el Sindicato Empleados de Comercio, Barrio Rivadavia y Huarpe, y la pasión por el patín la lleva en la piel hasta cuando dirige.
Además de arbitrar, dirige a las Mamis Hockey de Olimpia Patín Club. “Nunca dirigí las inferiores de Olimpia y no me gustaría hacerlo. Es más, a veces se me hace difícil cuando dirijo a las chicas y tengo amigas. Trato de no mezclar”.
Se inscribió al curso por su mamá Susana quien le insistió muchas veces. En cinco meses pasó a dirigir las categorías puntuables y no puntuables de las inferiores a la Primera del femenino.
Carolina Cáseres: Pionera en el arbitraje
Carolina Cáceres tiene 37 años y hace 18 que es árbitro. Hoy vive en Jáchal donde es profesora de educación física y preceptora de la Escuela de Comercio y además dirige cada vez que los equipos de la ciudad viajan a disputarse con Sportivo Racing.
Hermana del también arbitro Gustavo Cáceres, de las tres mujeres, es la única que dirigió la Primera del masculino. También dirigió la Primera e inferiores del femenino.
Confesó que antes de ingresar al mundo del arbitraje, nunca antes había visto un partido de hockey. A ella simplemente le gustaba el deporte y el hecho de aprender algo nuevo, la incentivó a ser árbitro. “El jockey es un deporte lindo, haces amigos y conoces mucha gente y lugares”, dijo.