Son altos, flacos, rubios, de ojos claros y hablan "raro”. Un combo que los transformó rápidamente en las estrellas de Las Flores, el pueblo iglesiano que sólo en esta época ve más movimiento de gente por el tránsito en el paso de Agua Negra.
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SUSCRIBITESon altos, flacos, rubios, de ojos claros y hablan "raro”. Un combo que los transformó rápidamente en las estrellas de Las Flores, el pueblo iglesiano que sólo en esta época ve más movimiento de gente por el tránsito en el paso de Agua Negra.
De remera y pantalones cortos bastante manchados, ya que están trabajando en la construcción de una casa, pelo largo y sin peinar, pero con toda la onda y simpatía del mundo, los chicos se sientan en el jardín a charlar de su vida.
Jeroen Vandaele y Henkie Aardema tienen 20 y 22 años, son de Bélgica y llegaron a la zona a través del programa de voluntariado WWOOF, que vincula a viajeros con granjas orgánicas en todo el mundo. Los voluntarios trabajan por unos meses a cambio de casa y comida y aprenden, en este caso, sobre bioconstrucción en la casa que construye la familia Iacopino en la zona de El Jarillal.
Con este programa los chicos planean pasar 4 años viajando: un año en Sudamérica, un año en Canadá, otro en Nueva Zelanda y uno en Australia. ."Cuando salen a la calle la gente se queda mirándolos, fuimos a un par de peñas y les regalaban las bebidas”, cuenta Jiva Iacopino, en cuya casa se hospedan los chicos. "La gente del pueblo es buena”, dicen ellos y se ríen.
Los chicos se defienden con el castellano bastante bien a pesar de que llevan muy poco tiempo acá. Pero cuando no les sale algo, hablan en inglés. "Buscábamos saber sobre permacultura… este lugar es hermoso… We love to be here, it's beautiful”, dicen y traduce Jiva.
Ambos terminaron la secundaria, Henkie trabajó un año en jardinería y Jeroen en una florería. Viajan con sus ahorros y con lo que sus padres envían de vez en cuando. "Estamos escapando de Bélgica, es muy caro, mucha lluvia, muchos días de lluvia, y la gente son amargos (acompañado con gesto que no necesita traducción). Son 11 millones de personas en un pequeño país de 250 kilómetros, es nada. La actividad económica principal es… (se consultan entre ellos para expresarlo) industria química y tecnológica”.
-¿Qué aprendieron en estos dos meses en San Juan?
-Mucho, bioconstrucción y en el jardín.
Antes, estuvieron antes 3 meses recorriendo el sur de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Les gustó mucho Uruguay y nada Paraguay. "En el futuro queremos vivir en Argentina, no en Patagonia porque está muy frio, un poco más acá pero en el desierto no podría ser”, cuenta Henkie descartando San Juan.
La meta de los chicos es hablar 5 lenguas, su lengua madre es el neerlandés, también hablan francés, alemán e inglés, y ahora castellano, al menos ya se defienden bastante bien. "No sabíamos nada de español antes de venir, solo ‘no habla español’ o ‘no entiende’”, dicen y ríen de todo lo que cuentan.
Para comunicarse con sus familias Jeroen dice que tiene un teléfono sin chip (…) y Henkie cada dos semanas entra en su Facebook y le pone a su madre: "estoy bien”. Jeroen dice que solo extraña su bici, en Bélgica practica BMX.
En el grupo de voluntariado también está Marisa Brignole, de Estados Unidos, que llegó hace dos semanas y no habla casi nada de castellano. "Es muy distinta esta forma de vida. Me gusta mucho andar a caballo. Extraño a mi novio, pero ahora viene una semana a quedarse conmigo”, cuenta en inglés.
"Argentina, el país de las cuatro estaciones”, gritan los chicos mientras se aprontan para la foto.