Consecuencias de un fenómeno particular

Atrapados por el humo

A pesar de que hay menos hectáreas ardiendo, el espeso humo de los incendios subterráneos en el Médano de Oro ahora se junta con la niebla por el frío y hacen muy peligroso el tránsito vehicular. Debieron hacer desvíos. Mirá los videos. Por Gustavo Martínez.
domingo, 06 de mayo de 2012 · 10:40
Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Transitar por las calles del Médano de Oro entre las 7 y las 9 de la mañana da miedo. Es que apenas se alcanza a ver las banquinas. La visibilidad es prácticamente nula, a tal punto que las luces altas y las balizas no son suficientes para visibilizar un vehículo a una distancia que permita evitar un choque. Todo esto es la consecuencia de una mezcla de difícil solución: la del espeso humo de los incendios subterráneos y la niebla por el frío.

Incluso, en esta semana las capas de humo llegaron a entorpecer la visibilidad de la Ruta 40, en el tramo que va de la Calle 5 hasta el puente de Abraham Tapia, pero hasta el momento no provocó mayores inconvenientes.

El horario en que se produce el fenómeno tiene un gran impacto en los vecinos: es el momento en que los chicos entran a la escuela, la gente sale de esa localidad hacia otros lugares para ir a sus trabajos y los agricultores comienzan a movilizarse para las tareas diarias. Todo este movimiento se vio interrumpido durante los últimos días por el temor de los medaneros a movilizarse y sufrir un accidente de tránsito.

Este horario de la mañana temprano es el más crítico. Pero, como informó Tiempo de San Juan en su edición del 7 de abril, el tránsito en esa localidad de Rawson comienza a tornarse peligroso al atardecer, cuando el sol cae y el humo de los incendios subterráneos le ganan al calor.

El sector de mayor impacto del humo y la niebla es un cuadrado perfecto: de Norte a Sur va desde la Ruta 155 hasta la Calle 6; y de Este a Oeste va desde la calle América hasta General Acha. En ese lugar, la municipalidad de Rawson implementó este jueves un operativo de emergencia para evitar accidentes de tránsito.

“En conjunto con la comunidad, hemos dispuestos un operativo con el personal de la Guardia Urbana para desviar el tránsito en los cruces de la Calle 5 en las dos principales vías de ingreso y egreso al Médano de Oro: las calles Ramón Franco y Alfonso VIII. Allí se corta y se desvían los vehículos por calle Labrador. Así evitamos que la gente transite por los lugares donde se embanca el humo”, explicó la directora de Seguridad Comunitaria, Lucía Gómez.

El área afectada por los incendios subterráneos es de unas 50 hectáreas. Según Gómez, con el riego a manto que realizan entre el municipio e Hidráulica, ya se controlaron unas 30 hectáreas. Pero las 20 restantes siguen despidiendo un humo intenso.

Los días de más frío, el humo de los incendios subterráneos quedan aplastados a no más de 2 metros de altura del suelo. Y recién comienza a disiparse cuando sale el sol y levanta un poco la temperatura.

Los incendios subterráneos son un fenómeno que no se daba en la provincia desde el año 1998. Como ahora, en esa oportunidad también el Médano de Oro sufrió una sequía por un descenso en las napas de agua. Eso provocó que la tierra se secara. En ese lugar la composición de la tierra es especial: tiene un 70 por ciento de turba, lo que permite condiciones ideales para la propagación del fuego: oxígeno y material orgánico. A esto se agrega que el descenso del agua fabrica una especie de galerías por debajo de la tierra, por las que se propaga el fuego que en la superficie no se ve, pero arrasa.

Los incendios subterráneos nacen impulsados por la quema de algún pastizal. Y se extienden como un reguero de pólvora.

El intendente Juan Carlos Gioja ya había anticipado en Tiempo de San Juan que, a pesar de los esfuerzos de inundar las zonas afectadas, el tema es de difícil solución. Incluso, adelantó que se tornará peor cuando las malezas se sequen por el frío y el fuego subterráneo las haga arder.



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