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Un día en el paraíso más buscado por los sanjuaninos: belleza para algunos y caos para otros

En medio de la inigualable belleza de cascadas, vertientes y prados verdes, conviven problemas por una tarifa impuesta, daños al lugar, robo de animales, incendios y basura que dejan en la "vedette" del verano sanjuanino.
viernes, 26 de febrero de 2021 · 07:06

Llegar no es fácil, exige tiempo, dinero en combustible y concentración para no perderse, porque en todo el camino desde la zona de Los Berros (Sarmiento) no hay un solo cartel que indique el rumbo a tomar, y tampoco existe un letrero que de la bienvenida a las cascadas de Santa Clara, declaradas como territorio mendocino. De todas maneras, una vez que se da con la huella correcta, la belleza del lugar de a poco empieza a aparecer, hasta que resulta incomprensible saber cómo se pasó de un clima árido a prados verdes y vertientes de agua, a un conjunto de sierras de peculiares colores que bordean el rio y terminan en una cascada de varios metros de altura, que con justas razones, se ha convertido en la "vedette" del verano sanjuanino. 

Pocos conocen el camino y muchos saben de la belleza que promete el sitio gracias a las redes sociales, y el boca en boca entre parientes y amigos que lograron encontrar esos parajes y continúan el mito. Para llegar hay que atravesar las famosas caleras de Los Berros y luego internalizarse por distintas calles de tierra que van alternado entre montañas y los cultivos de conocidas bodegas de renombre como "Graffigna Yanzon", "Fuego Blanco", "Las Moras" y otras tantas que encaran proyectos particulares en la zona.

Luego el prado verde con grandes árboles es lo primero que da la bienvenida a los turistas, que se bajan sorprendidos por el concierto de sonidos que conjugan el ruido del agua, los pájaros y algunos animales de corral que salen a pastar libremente. Hasta ese momento todo resulta reconfortante, pero incluso en todos los cuentos de hadas, siempre hay un problema. En este caso un letrero que señala el cobro de $100 pesos por persona es la punta del ovillo del conflicto. Los encargados de cobrar el dinero son los puesteros del lugar que se instalaron hace tiempo atrás y de manera reciente, precisamente dos meses, han notado un "boom" de turistas que se instalan en la zona y están preocupados. "El cobro del dinero es para compensar el daño por la mugre que dejan y el agua que nos ensucian con pañales y bolsas, tal vez para ellos no sea importante, pero es el agua que nosotros tomamos desde que nos criamos mis abuelos", afirmó Mercedes Suárez a este diario. 

El monto cobrado por persona es el primer inconveniente que se genera entre la familia de lugareños y algunos turistas que "no quieren pagar", según la mujer antes citada. "Pero no es solo eso, también nos ha pasado con gente que nos roba las gallinas, o se quieren llevar a los chivos, o nos amenazan porque no nos quieren pagar. Es una situación complicada sobre todo durante los fines de semana donde llegan de a montones", aseguró Suárez. 

Son varias las familias que acceden al pago, y en más de un caso, hay algún sanjuanino que regatea el precio o busca una atención. Pero también hay otros que encuentran injustificable el cobro y no quieren abonar la tarifa impuesta por los puesteros. Lo cierto es que ninguna autoridad de la vecina provincia se ha expresando al respecto, ni tampoco desde el municipio de Sarmiento que en cierta medida está relacionado por proximidad. 

Asadito antes del treakking o después, parece ser algo infaltable en el combo para conocer las cascadas. A las mismas se llega siguiendo el borde del río en dirección al sur en una caminata de entre 20 a 35 minutos, dependiendo del ritmo de cada uno, para finalmente ser sorprendido por una enorme masa de agua que cae en picada sobre una superficie plana con piedritas. El camino tiene ciertas exigencias físicas, sobre todo para las personas mayores, por eso se recomienda acudir con un buen calzado y tomar las provisiones necesarias para todo el trayecto. 

El otro inconveniente que se genera es por los restos de las fogatas que se prenden para los asados, que en algunos casos se realizan entre dos árboles con riesgo a generar incendios. También "el robo de los palos del alambrado que los usan para prender fuego o se los llevan, y toda la mugre que dejan tirada", insistió la puestera Suárez. Y agregó que "no todos son así, pero hay una gran mayoría que si lo hace". 

La zona es llamativa por distintos motivos, incluso llevó a que Mendoza y San Juan se disputaran el lugar en 1966. Según explicó Jorge Pickenhain, prestigioso geólogo de la provincia y conocedor la historia del lugar, "fueron 14 años de intercambio hasta que los peritos se pusieron de acuerdo y finalmente en 1980, se hizo un decreto de ley donde se establece que el lugar le pertenece a Mendoza", dijo en otra nota de este diario. Y argumentó que "las cataratas se encuentran a 1.7 kilómetros al sur de la línea territorial sanjuanina".
Pero más allá de la definición de los límites, que es importante para establecer la autoridad de aplicación, el lugar es cada vez más codiciado por turistas que llegan al sitio generando fuertes cruces con los puesteros en más de una oportunidad.

Fotos: Gabriel Iturrieta. 

 

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