Historias de vida

Aaron, el pequeño sanjuanino que luchó por tener tres apellidos

Con sus 11 años, este pequeño sanjuanino lucha por sus derechos, por su familia. Su papá falleció, su papa trans lo crió junto a su pareja, ella lo adoptó y el peleó por llevar los tres apellidos. Conocé la historia de una familia diversa que marca precedentes en la provincia. 
domingo, 28 de noviembre de 2021 · 17:08

Aaron Álvarez Espejo Guevara es un pequeño sanjuanino de 11 años que está estrenando su nuevo DNI con los tres apellidos con los que se identifica. Su identidad, la historia de su familia, las luchas personales y burocráticas de sus padres para lograr su sueño, hacen de esta familia un claro ejemplo de que todo es posible con amor.

Hijo de Enzo Guevara, un joven que decidió quitarse la vida cuando él tenía apenas dos años de vida y de Micael Álvarez, un chico trans que comenzó con la búsqueda de su verdadera identidad mientras el crecía, Arón siempre tuvo en claro quién es y de que va su familia. Yésica Espejo, una joven policía que se identifica como pansexual, fue y es parte fundamental de esta familia en búsqueda de contención y paz desde que el pequeño era apenas un bebé y juntos formaron una familia diversa que viene derrumbando muros desde entonces.

Hace 5 años, cuando aún se identificaban como una pareja compuesta por dos mujeres, decidieron casarse y dar el sí para el resto de sus vidas y la de Aaron, el chiquito gestado por Micael, a quien crio con tanto amor junto a Yésica desde la perdida inesperada de su progenitor. Luego de años de luchas con la burocracia y la falta de información de diferentes sectores, fue que el propio chico decidió pedirle a sus padres que necesitaba llevar los tres apellidos.

Al retirarlo de la escuela, era complejo ya que Yésica legalmente no era su mamá, por consiguiente, debía explicar que sí lo era, aunque sea, para poder retirarlo. En sus respetivos trabajos también los cuestionamientos surgían a la hora de faltar por algún problema de salud, etc. La vida cotidiana de una familia afectada por la falta de “legalidad” de su maternidad. Algo que para Aaron no tenía razón de ser.

Pero nada fu tan sencillo. Yésica tuvo que realizar una adopción por integración, esto quiere decir que no se reemplaza el apellido de ninguno de los progenitores de Aaron, pero se reconoce a su madre adoptiva como parte de su identidad, una situación que marca precedentes en nuestra provincia si de derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes hablamos.

Luego de un año atravesado por la pandemia y un trámite de adopción iniciado en 2019, fue que finalmente Aaron recibió en su domicilio lo que tanto anhelaba: Su documento de Identidad con su nombre representado tal cual él lo percibe.
Entre risas, el chico explica que él tiene muchos rasgos de los tres, y que eso lo identifica en su personalidad por completo, lo cual ve ahora reflejado en su apellido.

La historia, contada por sus propios protagonistas: 

Una familia diversa y algo más:

Micael Álvarez es un hombre trans sanjuanino que trabaja en el Ministerio de Educación de San Juan, quien luego de un proceso emocional, familiar y quirúrgico pudo reconocerse ante el espejo y con los demás con su verdadera identidad de género. A pesar de haber sido la persona gestante que trajo al mundo a Aaron, ahora él es su papá también y para su círculo más íntimo familiar todo ese amor, es la única explicación que el chico necesita.  

Por su parte, Yésica Espejo, una joven policía que realiza trabajos administrativos en el Poder Judicial de San Juan, recuerda desde los inicios de su historia de amor con Micael, que fue una lucha, no solo por ser la primera mujer policía en contraer matrimonio con otra mujer de la provincia, sino también de aceptar la realidad de Micael con su hijito muy pequeño y oficiar su rol maternal sin muchos preámbulos. 

Quien diría, que conocerse en las redes, cruzar algunos mensajes, la militancia y miles de gustos en común, terminaría esta historia de amor tan inspiradora.

Actualmente, los tres viven juntos en su casita de Pocito y cuentan con el apoyo de sus seres queridos desde sus comienzos. Pero así todo, sus luchas aún no han terminado, ya que pretenden poder ser padres juntos nuevamente por medio de tratamientos de fertilidad asistida y así cumplir otro sueño de Aaron: un hermanito.

Existen tantas formas de familias como familias en el mundo. Estos tres sanjuaninos allanan el camino de otras personas en situaciones similares, pero por sobre todo dejan una puerta abierta a la invitación de la lucha por defender los derechos de cada integrante de la familia a decidir sobre su identidad, su realidad, su vida.
 

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