Judicial

La Cámara le dijo no pero un Juez de Faltas igual quiere meter presos a los borrachos al volante

En el 2013, Enrique Mattar mandó tras las rejas a 50 personas por conducir en estado de ebriedad. Hubo apelaciones y desde la Cámara de Paz le dieron lugar a los argumentos de los conductores, quienes fueron sancionados con multa y calabozo. Ahora quiere reeditar la medida.
miércoles, 24 de noviembre de 2021 · 23:01

Hace ocho años el juez del 3º Juzgado de Faltas, Enrique Mattar, decidió aplicarles doble sanción a los conductores en estado de ebriedad: multa y tres días de arresto. Algunos de los condenados apelaron la decisión de Mattar en la Cámara de Paz, tribunal que terminó dándole la razón a los conductores. Desde ese momento, el Juez de Faltas dejó de mandar al calabozo a quienes eran multados por manejar borrachos, pero ahora el magistrado dice que analiza mandar a la comisaría a los ebrios porque cada vez son más y ni siquiera pagan las multas.

“Quiero mandar a los conductores que manejan en estado de ebriedad y que son reincidentes a cumplir con arresto. La Cámara de Paz me dio vuelta la sentencia en algunos casos, pero el arresto es lo único que les duele”, dijo Mattar. La declaración toma más relieve luego de que el domingo un conductor borracho protagonizara un siniestro vial en Rawson, que terminó con la vida de una joven de 22 años.

De cada 10 multas que entran al Juzgado de Faltas, 6 son de conductores ebrios y de ese total, 4 reinciden. La multa por conducir bajo los efectos del alcohol es de $39.840 para quienes manejan autos, de $35.800 para los que conducen motos y de $49.000 para los conductores de camioneta. La sanción se agrava si el conductor tiene carnet profesional y está desempeñándose en su función –chofer de colectivo, remis o combi-, alcanzando los $80.000.

Los reincidentes además de pagar la multa, se les retira el carnet de conducir, pero como son ellos mismos los que tienen que dejar el carnet en el REPAC, muchas veces esta sanción no se efectiviza.

“Me tomé solo dos cervecitas”, “estaba en un cumpleaños”, son algunas de las excusas que los multados les dicen a los jueces de faltas cuando llegan a las audiencias. Lo que se ha notado también es que tras el levantamiento de las restricciones hay una voracidad por salir, lo que aumentó la cantidad de multas por manejar borracho.

En el caso de no pagar la multa por conducir ebrio, la sanción pasa a Fiscalía de Estado. Allí las sanciones son ejecutadas. Desde el organismo informaron que no se hacen descuentos porque estas faltas son graves y que en los casos que se permite, se arman planes de pago pero que la mayoría paga solo la primera cuota.

La legislación establece como tope el valor de 0,50 gramos de alcohol en sangre para circular en la vía pública, lo que equivale a dos copas de vino. Pero los que caen multados en general tienen mucho más de 1 gramo de alcohol en sangre, lo que disminuye los reflejos y por ende, la posibilidad de reaccionar. 

Consultado sobre las multas como sanción, el comisario Marcelo Naveda, a cargo de la división Tránsito de la Policía de San Juan, dijo en Paren las Rotativas que “las multas no son suficientes".

Las zonas clave en donde se detecta una mayor cantidad de casos es en la clásica Libertador y Urquiza, donde se concentra gran parte de los boliches y bares de la provincia. Otros puntos siempre en la mira de los uniformados son Rawson y San Lorenzo, Rawson y Saturnino Sarassa, República del Líbano y Mendoza, República del Líbano y España; las zonas de paso hacia el dique en Rivadavia, como la llamada “Curva de los Tontos” y la calle Galíndez, además de puntos neurálgicos de Caucete, San Martín, Albardón y Angaco.

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