Una sanjuanina en donde el coronavirus hace desastres: "Acá la gente es muy inconsciente"
Carla González vive en Long Island, a pocos kilómetros de la Gran Manzana, la ciudad más afectada por el COVID-19 en el mundo, que ya se cobró más de 10 mil vidas. Su experiencia, cerca del horror.
Carla González es una sanjuanina que vive en el estado que se convirtió en el epicentro del coronavirus en Estados Unidos, en Nueva York, con decenas de miles de contagios y más de 10 mil fallecidos. Si bien está radicada en Long Island, al este de la gran ciudad, asegura que la pandemia asecha en todas partes y que a pesar de ello la gente no toma conciencia.
"Acá es muerte tras muerte. No es algo lejano. Tengo amigos con el virus. Hay una ola de contagio porque las personas no dejan de salir a la calle, no paró su vida ni con su trabajo y demás obligaciones. La gente es muy inconsciente. No es como Argentina que hay cuarentena obligatoria, acá es opcional y queda a criterio de cada uno, por eso pasa lo que se ve en las noticias", cuenta la joven que hace 8 meses se instaló allá.
Con medidas básicas que eviten la propagación del COVID-19, la estudiante de Arte revela que en un principio a los norteamericanos les constó entender la gravedad de la pandemia, al punto que hasta hoy -pese a la cantidad de víctimas fatales- no respetan el aislamiento social. "Por fortuna ahora se cerró todo, la playa, los parques, los bares y restaurantes que se manejan con delivery o 'take away', pero antes hacían lo que querían sin importar lo que estaba pasando en el mundo", detalla.
La muchacha que viajó hasta el hemisferio norte para tener nuevas oportunidades, reconoce que jamás hubiera imaginado semejante experiencia y que la situación la tomó por sorpresa. "Tenía una vida movida, trabajaba, estudiaba y salía. Y de repente, pasó esto que ni ellos lo esperaban", asegura.
Carla, en épocas de "libertad" en la Gran Manzana, la ciudad de Nueva York
Aun más que los desastres que genera el coronavirus es la reacción de la sociedad y los políticos norteamericanos lo que le provocó asombro. "Por considerar que son un país de 'primer mundo' -con lo que ello representa-, esperaba que se actuara con más rapidez y con precauciones más estrictas. Esperaba otro tipo de reacción, aunque también es cierto que el nivel cultural que manejan es inferior al nuestro, por ejemplo", expresa.
Es que además de que la medicina es cara y no todos pueden acceder a un buen cuidado de la salud, explica que el sistema colapsó: "Si estás muy enfermo y si es de vida o muerte, podés ir al hospital. Caso contrario, te recomiendan que te quedes en casa y básicamente te dicen 'fijate la forma de curarte', porque si vas a un hospital seguro te contagiás".
Particularmente, sobre la gente asevera que una buena parte se maneja sin ningún tipo de cuidado y eso es lo que más teme, cada vez que sale por fuerza mayor, como lo es abastecerse. "Hay personas que van enfermas al super, no entienden el daño que pueden generar. Una amiga contrajo el virus porque visitó a una familia que estaba toda contagiada y nunca se lo advirtieron y así miles de ejemplos", manifiesta.
Con su familia mantiene un contacto permanente para que no estén demasiados preocupados, dados los alarmantes números de los decesos que se registran por causa de la enfermedad por lo que confiesa: "Yo no salgo de mi casa a menos que vaya a hacer compras una vez al mes; mi mamá me vive diciendo que no tenga contacto con nadie, que me cuide y en eso estoy".
Un cumpleaños muy particular
Con idea de establecerse en suelo extranjero al menos por tres años, Carla tenía pensado viajar a la Argentina y a San Juan en los primeros días de este mes ya que el 3 de abril es su cumpleaños. Sin embargo, con la pandemia en auge no pudo hacerlo y debió festejar su vuelta al sol de una forma particular.
"Para ser sincera fue duro, más que nada porque tenía pensada una celebración que no fue. Había conseguido entradas para ver una obra que estaba esperando, pero todo se canceló", dice la sanjuanina que días posteriores regresaría a su tierra natal. "Venían unos actores de Londres de la serie The Crown (de Netflix) y tenía la oportunidad de conocerlos en un reunión. Era un sueño, estaba entusiasmada. Como estoy a una hora de Manhattan, había organizado todo, quedarme en un hotel, amanecer en la ciudad y finalmente nada de eso sucedió", confiesa.
Más tarde, recibió el regalo de sus seres querido con un video con saludos que le elevó los ánimos. "Hubo torta para mí sola, me regalaron ñoquis, fue lindo al final", agrega.