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Complicado panorama

El miedo de no llegar: la crisis de peluqueros y maquilladoras de San Juan

Un famoso peluquero ahora hace barbijos y comida para vender. Otros temen cerrar para siempre su local y en los casos más extremos dicen que ni siquiera tienen para comer.

Por Redacción Tiempo de San Juan

El efecto de paralización que ha generado el COVID-19 en la economía está siendo devastador para varios sectores que no pueden brindar sus servicios de manera habitual. En este sentido los peluqueros y maquilladores de la provincia están muy preocupados por lo que pueda suceder en los próximos meses y una eventual extensión de la cuarentena.

En dialogo con Tiempo de San Juan varios trabajadores explicaron cómo están haciendo para sobrevivir en medio de la crisis sanitaria y las distintas realidades que se dan en este contexto.

El testimonio de un joven peluquero de 26 años llamado Juan muestra uno de los peores rostros de la crisis agravada por el coronavirus. “Si no fuera por lo que me banca mi hermano y mis amigos yo no podría comer. Yo hace dos años puse una peluquería en el centro por calle Gral Acha, pero no tengo ni idea si la voy a poder abrir nuevamente”, sostuvo el peluquero que no quiso dar el nombre de su local. Y agregó que “nos tienen que dejar abrir la peluquería y no ir a domicilio, porque de esa manera sería màs inseguro”, sostuvo.

El conocido peluquero Rafael Andrada también contó cómo es su situación en medio de pandemina. Y sostuvo que “desde un primer momento dije que no iba a trabajar porque yo respeto las medidas, siento que el tema de la salud es lo más importante y los ahorros me están salvado”. Y agregó que “uno tiene que tener una caja chica, porque nunca sabe que le puede llegar a pasar, yo en estos momentos sobrevivo con los ahorros y me puse a vender barbijos y cosas dulces también”, dijo el estilista que ofrece los barbijos de entre 50 a 70 pesos.

“Saque la máquina de coser de mi abuela y me puse a vender barbijos, y no los tienen que venir a buscar, los llevo yo”, sostuvo Andrada. Como tenemos mucho tiempo redacte un protocolo para que las peluquerías vuelvan  abrir las peluquerías.

Con los barberos ocurre algo similar. El estilita Germán Vargas del local Biondo de Rivadavia, dijo que “estamos muy parados y tenemos que pagar alquileres, todos los laburantes del sector estamos muy preocupados, y la mayoría quiere volver a abrir los locales y no atender a domicilio. Buscamos atender por turno, no llenar los salones de gente y respetar todas las medidas de seguridad y las sanitarias”, afirmó el barbero que tiene un local en el paseo Del Bono. Casos como estos se repiten de a montones con barberías venezolanas, colombianas y de todo tipo que ahora están cerradas en San Juan, donde hasta el momento "no existe un sindicato fuerte que nos represente a nivel local", en palabra de uno de los peluqueros consultados.
La crisis de la pandemia ha generado debates entre en el sector de la estética. Están los que no quieren abrir porque tienen ahorros y los que tienen que abrir porque sino no comen. Los que cambiaron de actividad, o temen cerrar para siempre y los que tienen que pagar los alquileres o le adeudan plata a los empleados que no saben que les depara el futuro. El cese de la actividad lleva un poco más de un mes, y en muchos casos está siendo devastador. 

En el rubro de los y las maquilladoras pasa algo similar. La trabajadora Andrea Julio sostuvo que “yo tengo mi negocio cerrado, y pago alquiler. No puedo pagar nada y no sé si puedo garantizar tener el negocio abierto si sigue la cuarentena. Es muy complicado que tu sacrificio de más de 20 años de vida se pueda derrumbar y el solo hecho de pensarlo me estruja el alma”, afirmó.

Y agregó que “no hay un recurso sanitario oficial que nos ampare para poder trabajar. Se habla de la posibilidad de trabajar a puertas cerradas. A mí me llaman las clientas y uno evalúa la situación de atender y para ser sincera he atendido algunas clientas con las puertas cerradas”, afirmó la maquilladora.

Una peluquera de Chimbas sostuvo que “yo me quiero quedar en casa, pero la realidad de nosotros es muy mala y no sentimos desamparados de todos lados, por eso tengo que violar la cuarentena para alimentar a mis hijos”, afirmó en off the record.

Otros peluqueros y trabajadores de la estética aseguraron que siguen pagando el alquiler y que en algunos casos los dueños de los locales le aumentaron la renta. “Eso de los contratos y lo que dice el presidente pasa en la tele, porque la realidad que tenemos nosotros es otra y necesitamos que nos escuchen”, sostuvo una de las maquilladoras consultadas por este diario.

 

 

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