San Juan por sus sentidos

Tentador: un espiral de sabores conquista las mesas sanjuaninas

Los Rolls de Canela son la innovadora propuesta gastronómica que llegó para quedarse y se ofrece como una buena opción para el desayuno, la merienda o el postre.
domingo, 29 de noviembre de 2020 · 14:50

Como cada domingo, en su sección gastronómica, Tiempo de San Juan te invita a conocer nuevos sabores a través de las innovadoras propuestas que andan dando vuelta en la provincia y en esta oportunidad es el turno de lo dulce, de los Rolls de Canela, un particular sabor que llegó para quedarse y poco a poco conquista las mesas sanjuaninas.

Esponjosos, exquisitos y con una pinta que tientan a cualquiera, los Rolls son una especie de panificación dulce que se puede comer a cualquier hora del día y que viene bien tanto para el desayuno como la merienda o el postre. Con forma de espiral, tienen un relleno de canela en su clásica presentación, aunque también pueden ser de manzana o frutilla.

 “Es una pasa tipo brioche, aunque no es una factura, es diferente. Se come calentito y resulta una explosión de sabor para el paladar”, describe Madelayne, la pastelera de origen caribeño que los produce y comercializa por estas latitudes. La mujer que se casó con un sanjuanino y hace 5 años que vive acá contó cómo surgió la idea de darle vida al atípico producto con su emprendimiento denominado Dulce & Canela Bakery.

Durante la pandemia, cuando la cuestión se puso difícil en el aspecto económico y su marido Ramiro se quedó sin trabajo, la cocinera nacida en Panamá pensó inmediatamente en la comida como un salvavidas y en junio se aventuró al proyecto que 6 meses más tarde se consolidó y ya cosechó una buena cantidad de clientes.

“Había que buscar la vuelta, encontrar la forma de obtener ingresos y se nos ocurrió hacer algo que conocíamos, al menos yo tenía la receta perfeccionada porque solía hacerles los Rolls a mis hijas para sus cumpleaños. Con algunos ajustes, empezamos con los encargos en las redes sociales y la respuesta del público fue asombrosa con el paso del tiempo”, relata y agrega: “A pesar de que es algo distinto a lo común, algunos clientes quedaron encantados y ya tienen su variedad preferida”.

Si bien al principio, los sanjuaninos se mostraron un poco tímidos a la hora de probar su propuesta, se animaron y hasta algunos se volvieron adictos, según asegura entre risas la pastelera.  “Notamos al principio que costó que se salieran del molde, sabemos lo tradicionales que son los argentinos con las medialunas y los sanjuaninos con las semitas. Pero experimentaron y al parecer les gustó mucho porque no pararon de pedir”, cuenta.

Manteca, azúcar, huevos, harina, leche y canela son los ingredientes de la especialidad repostera que va al horno y luego se glasea con una crema pastelera, pedacitos de chocolate que le dan ese toque de ese primer impacto a primera vista. Y, así, recién salida del calor es entregada a domicilio por delivery. Este servicio para quien lo brinda representa un importante despliegue de más de 12 horas de trabajo.

“Lamentablemente, por la forma de cocción no podemos venderlos a alguien que los pide de inmediato. Tenemos que tener al menos un día de anticipación, porque preparamos la nada la noche anterior, la dejamos leudar durante unas horas y, cuando nos levantamos, sobre las 7 de la mañana arrancamos con la producción. La gracia de todo es que se coma tibio, por eso tiene que ser horneado y comido el mismo día”, explica.     

Al igual que los churros y las donas, el manual de las costumbres indica que su época más fuerte es el invierno. Sin embargo, en esta nueva tendencia de los sanjuaninos a experimentar en lo culinario -lo que queda en evidencia en San Juan por sus Sentidos- el calor no impide que sigan explorando y consumiendo los Rolls en pleno verano. “Cuando empezó a hacer calor, bajaron los pedidos pero ahora está repuntando otra vez. Ojalá siga así”, señala Madelayne.

Detallista con el sabor y con la estética del producto que vende, la pastelera explica que es exigente con su elaboración no sólo por una cuestión profesional sino también personal. Es que el roll que logró es la réplica de un sabor que la transporta a su tierra natal como así también a su infancia. “Solía comerlos de niña en una conocida cadena estadounidense. Por eso intenté que saliera como yo quería. Cada vez que los hago, los hago pensando en eso, con amor y con toda mi esencia”, cierra.  

Sobre su origen

El rollo de canela (también llamado pan de canela o espiral de canela) es un pan dulce creado en la década de 1920 en Suecia y Dinamarca. Si bien el rollo de canela era conocido desde la segunda mitad del siglo XIX, solo era horneado en hogares con suficientes recursos económicos, por el coste de sus ingredientes.

Terminada la Primera Guerra Mundial, y la existente escasez de harina refinada, azúcar y canela, aparecieron en las pastelerías nuevos tipos de pan dulce. En la actualidad, es una especialidad repostera típica de los Estados Unidos y del norte de Europa. En Suecia se lo conoce con el nombre de "kanelbulle". Es un panecillo muy popular para acompañar el café.

Consiste en un rollo de masa abriochada con canela y mezcla de azúcar (y pasas en algunos casos), rociado sobre una delgada capa de mantequilla. La masa es enrollada, cortada en porciones individuales y horneada. A los rollos de canela se les glasea con azúcar o una crema de queso.

 

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