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Radiografía de la violencia contra la mujer en San Juan: solo 4 de cada 10 denuncia

Este 25 de noviembre se conmemora el Día de la Eliminación de Violencia contra la Mujer. En este informe oficial se conocen detalles sobre cómo se da el fenómeno en la provincia.
martes, 24 de noviembre de 2020 · 23:15

En la víspera del Día de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Tiempo de San Juan accedió a datos estremecedores sobre cómo se da esta calamidad entre los sanjuaninos. De 6.090 Solicitudes de Protección (S.P.), sólo el 38 % de las mujeres víctimas de violencia de género hicieron una denuncia en sede policial. El 62 % restante sólo iniciaron el pedido al Ministerio de Desarrollo Humano, sin acompañar este proceso con la correspondiente denuncia policial. "Esta práctica podría vincularse, con el temor y desconocimiento que tiene la víctima a iniciar una causa judicial, y/o el miedo a las represalias que pudiera tomar la persona que ejerce violencia contra ella", consignan oficialmente.

Según el último informe que elaboró la Dirección de la Mujer, que detalla Solicitudes de Protección, Intervenciones del 102 y Oficios Judiciales, de mujeres víctimas de violencia familiar en la Provincia durante el año 2019, se dieron 6.090 pedidos de protección, de los cuales 4.535 son nuevas (74%) y 1.555 (26%) reincidentes. Respecto del Programa 102, 2, que depende de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia,  en todo 2019 se registraron 134 reportes. Por último, se registraron el año pasado 907 oficios judiciales que ingresaron al Registro Provincial de Dirección de la Mujer. 

De qué departamentos

El departamento que registra la mayor cantidad de denuncias es Rawson, con 817 S.P., un 18% del total. En orden decreciente le siguen: Chimbas con 619, Rivadavia: 570, Capital: 554 y Caucete con 518.

Las edades

El 42 % de las víctimas de violencia familiar se ubican en el rango etario entre 18 y 28 años. Le sigue en orden decreciente (31%), el rango “entre 29 y 39 años”. El 73 % de las víctimas se encuentran en las etapas de juventud y adultez joven, coincidiendo con la edad reproductiva de las personas. El 26 % restante, se distribuye entre los 40 y más de 60 años. Se puede observar que, a mayor edad, las víctimas inician menos S.P., ante los hechos de violencia que sufren en su ámbito familiar. Respecto al valor de 1% correspondiente a menores de 18 años, es necesario aclarar que, se trata de adolescentes que fueron abordados/as excepcionalmente por los equipos técnicos de las Áreas Mujer Provincial y/o Municipales, ya que ellos/as son titulares de derechos de los Programas y Servicios de Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia y sus Dispositivos Municipales.

El nivel de instrucción

Menos de la mitad de las mujeres víctimas de violencia familiar (47%), alcanzó el nivel primario completo de educación. El 3% del total no terminó sus estudios primarios. En el rango secundario se registró un 38% del total. Los niveles universitario y terciario de instrucción, registran un porcentaje del 9 %. Casi el total de ellas, han accedido a la educación formal (94%), siendo mínimo el registro de personas analfabetas: 0,06%. El porcentaje correspondiente al item no contesta, representa el 3% restante.

El hecho de que aproximadamente el 50% de estas mujeres sólo alcanzó el nivel primario de educación se considera un factor que dificulta su posterior inserción laboral e independencia económica.

Trabajo

En relación al tema del trabajo, el 43 % de estas mujeres trabaja, entendiendo al trabajo como toda actividad que desarrolla la persona en forma independiente o en relación de dependencia, de tipo formal o informal, que le genera un ingreso económico. El 57 % restante manifestó que, no desarrolla actividad laboral. 

El hecho de que la víctima de V.F. no tenga trabajo, se considera como otro factor que aumenta su vulnerabilidad psicológica, social y económica. Al no disponer de ingresos económicos no puede satisfacer sus necesidades básicas, ni puede planificar, ni tomar algunas decisiones, teniendo mayores dificultades para poner fin al ciclo de la violencia. En otros casos, la persona agresora no le permita a la víctima de violencia familiar ejercer su derecho al trabajo, en un intento de controlar su vida y los actos que realiza, situación que aumenta su aislamiento emocional y social, y su desamparo

Ingresos

El 29 % de los ingresos económicos de las víctimas de V. F. procede de alguna actividad laboral (T), mientras que un 25% corresponde a personas que manifiestan no tener ingresos económicos.

Víctimas con discapacidad

Se considera que, la existencia de algún tipo de discapacidad en la víctima de violencia familiar (física o motora, sensorial, psíquica, intelectual o mental) aumenta su situación de vulnerabilidad física y psicosocial, y el índice de riesgo. El 4 % de las víctimas de violencia familiar tiene alguna discapacidad, siendo un total de 196 personas. El 96% restante no manifiesta tener discapacidad alguna.

EL PERFIL DEL AGRESOR SANJUANINO

El 33 % de las personas agresoras de V. F., tienen entre 29 y 39 años. El rango entre 18 y 28 está representado por un 32 %, y “entre 40 y 50 años” se registra un 21 % del total. Entre las personas de 51 y 60 se encuentra un 8%, mientras que el rango “adultos mayores”, está representado por un 3% del total, siendo mínimo el porcentaje correspondiente al rango menor de18 años (1 %). No consta la información en 81 S.P.

Por otro lado, teniendo en cuenta el sexo de la persona agresora, el mayor porcentaje son hombres (95%), y mujeres agresoras son el 5% restante. 

Respecto de la educación, más del 50 % de las personas agresoras (53%), alcanzó el nivel primario completo de educación. El 5% del total no terminó sus estudios primarios. En el rango secundario se registró un 26 % del total. Los niveles universitario y terciario de instrucción, registran un porcentaje de 4 %, entre ambos. Resulta mínimo el registro de personas analfabetas: 0,30%.

En cuanto a la variable trabajo, el gráfico muestra que la mayoría de las personas agresoras trabajan: 73% ; el 27% restante, no tiene trabajo. Si se compara este porcentaje (73 %) de personas agresoras que trabajan, con el 43 % de víctimas de violencia familiar en igual condición, se observa que persisten desigualdades en el ámbito laboral, en perjuicio de las mujeres víctimas.

El 12% de personas que solicitaron protección, expresan que la persona que ejerce violencia contra ellas, posee armas en su domicilio y/o trabajo. En la categoría no posee arma, se registró un total de 3.988 personas (88%). Se estima que, la víctima en muchos casos, no denuncia la posesión de armas, en un intento de minimizar la situación de violencia en su familia, o por temor a las consecuencias legales que pudieran derivarse de ella.

En relación a la existencia de conductas adictivas en la persona agresora, 800 personas afirman que consume alguna sustancia legal y/o ilegal, mientras que 3.735 manifiesta que no presenta conductas adictivas. En cuanto al tipo de sustancias que consume la persona agresora, 513 afirman que consumen alcohol, en el momento en que sucedió el último hecho de violencia. Le siguen otras sustancias (pastillas, marihuana, pasta base, cocaína, heroína, entre otras) en 157 casos, y consumen en forma combinada alcohol y otras sustancias 130 personas.

LA RELACIÓN ENTRE VÍCTIMA Y VICTIMARIO

Sobre qué tipo de vínculo tienen agredida y agresor/a, el 49% corresponde a las relaciones en las que existe un vínculo de pareja; le sigue con un porcentaje menor 30% el rango ex pareja. En estas categorías se incluyen matrimonios y uniones convivenciales.

Un 4% y un 2 % corresponde al rango novios y ex novios respectivamente, siendo un porcentaje bajo. Se estima que existe mayor cantidad de casos de violencia en el noviazgo, pero las personas menores de 18 años, no constituyen la población objetivo de la Dirección de la Mujer.

Durante el primer año de relación se registra un total de 187 solicitudes. Este porcentaje (4%) es bajo, lo que podría estar asociado a la falta de conciencia de la problemática familiar, en donde la víctima tiene esperanza de que la persona agresora cambie su conducta. En este gráfico se observa que a menor cantidad de años de relación, existen un mayor porcentaje de denuncias, así en los primeros 4 años: 23%. Esta tendencia decrece a medida que aumentan los años de relación, en 25 años o más: 4% del total, iniciaron S.P.

Aproximadamente el 60% de las víctimas no convive con la persona agresora.

TIPOS DE VIOLENCIA

El mayor porcentaje se ubica en el rango correspondiente a violencia psicológica (41%). Este alto porcentaje podría deberse a que cada vez más esta modalidad de violencia familiar, está siendo reconocida social e institucionalmente en nuestra Provincia, y, en consecuencia, las víctimas solicitan Medidas de Protección frente a ella. Los porcentajes hallados se condicen con la experiencia profesional con víctimas, donde generalmente se observa que la violencia física va acompañada de la psicológica; nunca se da en forma aislada.

En segundo lugar, se encuentra la violencia psicológica y física con un 40 % del total. Respecto a la violencia psicológica y económica, se registró un 11% del total. El 7% corresponde al tipo de violencia psicológica, física y económica. La modalidad de violencia psicológica, física y sexual fue denunciada por 69 mujeres (1%), ya probable que las víctimas no identifiquen estos hechos como actos de violencia, o sientan vergüenza al exponer estos hechos que forman parte de su vida privada.

FEMICIDIOS
En el 2.019 se registraron 5 femicidios en nuestra provincia. La totalidad de los femicidios ocurrieron en un contexto de violencia doméstica. En cuatro de los casos, se constató entre ellos, la existencia de un vínculo de pareja o ex pareja; en el caso restante, el femicida fue su hijo. Además, en 4 de dichos vínculos existía convivencia. Estaban a cargo de las víctimas directas de femicidio: 3 (tres) niñas, niños o adolescentes.
Los sujetos activos de femicidio directo, tenían 72 (setenta y dos), 44 (cuarenta y cuatro), 28 (veintiocho), 27 (veintisiete) y 24 (veinticuatro) años de edad al momento de cometer el hecho. Uno de ellos pertenecía a las Fuerzas armadas y/o de seguridad. Tres de los hechos ocurrieron en la vivienda de la víctima, 1 (uno) se reportó en “otra vivienda” y el último ocurrió en el espacio público.
LAS VÍCTIMAS FUERON:
-Liliana Loyola, 65 años. Murió el 09 de enero de 2.019. Su hijo: Juan Eduardo Echegaray discutió con ella, la roció con alcohol y la prendió fuego.
-Miryam Morales, 40 años, fue asesinada a puñaladas, por su ex pareja, el femicida Mariano Valdez, en el mes febrero. Miryam lo había denunciado varias veces y tenía una prohibición de acercamiento hacia ella.
-Brenda Montaña Requena, 24 años. Sus restos fueron hallados calcinados en un pozo en Campo Afuera, Albardón. El femicida, fue su esposo, Diego Álvarez, quien intentó en todo momento desviar la investigación para evitar ser descubierto.
Brenda Requena.
-Paola Fabiana Agüero, 55 años; fue asesinada de un balazo en la cabeza, por su ex pareja, de 75 años, Rogelio Schiaroli, de quien se había separado hacía tres meses. Posteriormente el femicida, se disparó.
-Celeste Luna, 21 años, murió en el mes de diciembre, en la Villa Hipódromo (Rawson), en la vivienda que compartía junto a Matías Mallea (su novio policía). La causa de su muerte fue un disparo en la cabeza.

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