Rarísimo

Las tres historias más impactantes de acumuladores sanjuaninos

Para desmantelar las viviendas se armaron operativos conjuntos con Salud Pública, personal municipal y la Policía. Los casos fueron protagonizados por una anciana, un hombre de clase social alta y un chico gay expulsado de su casa.
miércoles, 18 de septiembre de 2019 · 13:45

Daniel Sánchez es un joven de 26 años que expuso su historia en los medios de comunicación porque no sabe qué hacer. Su tío es acumulador, le llenó la casa de chatarra y como consecuencia de la mugre se le incendió una cámara de fotos con la que se ganaba la vida. Este caso no ha sido el único que ocurrió en San Juan. Muchos de estos hechos llegan a la Justicia de Faltas. El juez Enrique Mattar contó tres historias en las que tuvo que intervenir. Qué dice la psicología. 

 

 

 

La anciana del caminito 

Hace un par de años, le llegó al juez Mattar un caso complejo. Una anciana, que vivía con un sobrino, habitaba una casa llena de todo tipo de basura. Los vecinos no sabían que hacer porque el olor era insoportable. Ante la situación, hicieron una denuncia en la Policía y Mattar terminó tomando intervención. Lo primero que se hizo fue pedir asistencia de Salud Pública, que constató que la vivienda era inhabitable y un potencial peligro para la señora porque de tanta basura el lugar se convirtió en un foco infeccioso. 

Mattar recordó que la mujer solo había dejado un caminito libre del dormitorio a la cocina, donde se hacía de comer. Todos los demás rincones estaban llenos de basura que iba recolectando de la calle. Había otro especie de laberinto despejado para acceder al baño. Lo que le llamó poderosamente la atención a todos es que en una habitación, separada del resto de la casa, había un taller antiquísimo. Esa pieza estaba colmada de reliquias, herramientas del siglo XVI. Todo fue precintado y custodiado para que la anciana no perdiera ninguno de estos costosos elementos. 

Como la mujer no podía vivir sola y su sobrino casi no la ayudaba, se procedió a trasladarla al Hogar de Ancianos. Allí fue contenida porque cuando la basura fue retirada de su vivienda le dio una crisis de nervios. Cuatro camiones colmados de residuos fueron retirados de su casa. 

 

El chalet del acumulador de lujo 

El protagonista no tiene familia en San Juan pero le dejaron una casa de categoría en pleno centro sanjuanino. Allí, un hombre además de acumular basura (ramas, cajones, alimentos podridos) convivía con más de 40 gatos. Vecino a la vivienda aún hay una casa de comidas y estudios jurídicos-contables. Un día los vecinos se cansaron y registraron denuncias en masa en la Policía. Finalmente el caso llegó a la Justicia. La Municipalidad de la Capital participó en el operativo y sacaron cinco camiones de basura. 

El dueño de la propiedad, que no tiene necesidades económicas porque su familia le envía una mensualidad en dólares, se violentó. Psicológicamente es muy complicado manejar para los afectados por el Síndrome de Acumulación Progresiva el momento en el que retiran las cosas. El hombre argumentaba que preservaba el medio ambiente al no desperdiciar nada. 

Si bien se sacó toda la basura del lugar, es frecuente que las autoridades reciban nuevas denuncias por la misma situación. Es que además de la intervención policial, judicial y sanitaria, es clave que se le brinde a los afectados asistencia psicológica cuando le llevan los objetos y el día después.

La carpa en la vereda

Una familia de clase media sacó a la calle a su hijo cuando les reveló su orientación sexual. El jovencito quedó sin hogar, ante la desesperación armó una carpa en la vereda de la vivienda familiar. El chico se dedicaba al diseño y empezó a acumular toda clase de objetos con los que pudiera crear. Era tanta la cantidad de cosas que tenía, que las pertenencias no sólo ocupaban la carpa sino también la vereda. Fue en ese momento cuando los vecinos realizaron una denuncia en la Policía. 

El juez Mattar tomó intervención. Cuando la Policía procedió al retiro de las pertenencias, el magistrado se hizo presente porque el joven alegó que tenía muchos objetos de gran valor, como bordados antiguos, telas importadas y de calidad. Finalmente, se realizó el desalojo. El diseñador recibió asistencia y se les solicitó a la familia contención pero nunca la brindó.

Luego de tires y aflojes, el protagonista de esta historia, sumido en una fuerte depresión por el rechazo familiar, terminó siendo ayudado por colegas. 

La visión de la psicología. 

El síndrome de acumulación compulsiva, también conocido como el síndrome de acaparador compulsivo, trastorno por acumulación o disposofobia​ es un trastorno psicológico caracterizado por la tendencia a la acumulación de artículos u objetos en forma excesiva en referencia a cantidades socialmente aceptadas y la incapacidad para deshacerse de ellos, incluso si los objetos no tiene valor, son peligrosos o insalubres. Este acaparamiento compulsivo puede afectar la movilidad en la vivienda e interfiere con las actividades básicas, como cocinar, limpiar, reposo, dormir y el uso de instalaciones sanitarias.