Día del padre

Orlando García, el papá chacarero de un hijo que ‘está del tomate’

Tiene 72 años, es pocitano y también el progenitor del ‘Tuti’ García, líder de La Oveja Negra. Venció un cáncer de garganta. Ahora disfruta de verdulería, sus nietos y hasta de la música de sus herederos.
domingo, 16 de junio de 2019 · 13:41

Unos ojos celestes que ni el tiempo ni los fríos pocitanos en días chacareros lograron opacar. Una mirada firme, franca y tierna a la vez. Su dueño es Orlando García, un conocido verdulero de la esquina de Paula Albarracín de Sarmiento y Colombia, a metros de Coll. Vecino de ley. Y, también, el papá de toda una ‘fichita’: el ‘Tuti’ García, líder y cantante de La Oveja Negra.

Manos curtidas y sinceras extiende en el saludo Orlando. Escoltadas por una voz amable y ronca ronca, que dan indicios de que por ahí pasó un operación. Y así lo confirma el mismo protagonista, ajustando el relato de tal vez el momento más complicado que le tocó sortear: “En 2005 me operaron de un cáncer de garganta. Estuvo difícil el tema, pero acá seguimos dando pelea”.

Nació en Pocito, en familia de agricultores. Por esa línea laboral se mantuvo toda su vida. Tranquilamente puede contar por millones los tomates cosechó y vendió. En su camino se cruzó con Encarnación Martín (la Nena), a quién, según cuentan un anónimo memorioso, enamoró en su Mogote natal. Y de ahí nacieron sus cuatro hijos: Orlando, Lucía, Carlos (Tuti) y Javier, este último también integrantes de la popular banda sanjuanina.

El salir de terruño pocitano, ya casado, Orlando se instaló en el barrio Las Heras. Ahí puso la primera verdulería. Después se trasladó a la intersección en la que está ahora, pero en la vereda sur. Y no hace muchos años cruzó la calle y ahí se mantiene.

Los herederos

A su póquer herederos los llenó de valores, predicando siempre desde el ejemplo. Y les dio la libertad para escoger sus caminos, apoyándose siempre en su inquebrantable paternidad cuando vinieron mal dadas. La prueba más significativa es la aventura musical de los dos más chicos. “Al principio me parecía que metían pura bulla, pero después parece que se me acostumbró el oído”, repasó entre risas Orlando antes de añadir: “Está claro que es lo que les gusta y hasta parece que les va bien. Me gusta verlos bien”.

Sería osado calificarlo de fan de ‘La Oveja’, pero sí los fue a ver a varias presentaciones. En la mayoría de ellas, con el callo ya más que formado de aguantarse al ‘Tuti’ con pollera.

Cuidame las verduras

Cuando Orlando estuvo peleando cara a cara con el tumor en la garganta, Carlos y el resto de hermanos se pusieron la camiseta de verdulero más que nunca. Mantuvieron el negocio sin que casi se notara. “Son buenos muchachos, aunque a veces no lo parece”, calificó envuelto en chiste a sus hijos.

Aguantate el paquetito

Más de una vez, las travesuras de sus hijos lo sacaron de sus casillas, pero ahora repasa esos recuerdos con una sonrisa dibuja en su cara. Padre no, padrazo. No hay otra forma para definir a un hombre que soportó, por citar un ejemplo, que sus ‘criaturas’ quemaran el techo cañizo de la casa su abuela cuando intentaban hacer una broma.

El ‘Tuti’ no perdió el tiempo es reconocer a su padre como una gran persona, pero, fiel a su cariñoso piro, se puso frente a la cámara para contar una de las tantas que le hicieron a su querido viejo.

Un balance como confesión

Ahora su vida está más que acomodada y da gracias por eso. Sigue compartiendo mates con Doña Nena y atiende puntualmente su verdulería cada mañana.  Disfruta de sus nietos Lorenzo y Diego –tecladista de la banda de sus tíos- Rompiendo el silencio, a modo de balance, dijo: “Estoy muy satisfecho con todo lo que tengo y he vivido”.

 

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