Dicen que lleva diez minutos aprenderlo, pero toda la vida dominarlo. Para el arte del tejido es imprescindible contar con tiempo y paciencia para cumplir con todos los pasos. Hay que esquilar a los animales para obtener la lana, luego hay que hilarla, limpiarla y teñirla. Recién entonces empieza a prepararse el telar. Unir los hilos, que son cientos, puede llevar días. Terminado este proceso empieza a tejerse la trama. Por fin toman forma las ideas.
Este minucioso proceso viene repitiéndose con variaciones, por supuesto,- desde hace miles de años- y los huarpes, unos de los pueblos originarios que habitaban San Juan desde mucho antes de su fundación, eran especialistas. La llegada de los españoles, quienes se llevaron a gran parte de los huarpes a trabajar a las minas de Chile, tuvo que ver con la extinción de esta comunidad y de sus tejidos, de excelentísima calidad por el tramado, tan apretado y perfecto que hacían de las prendas piezas impermeables y térmicas.
Tejido Huarpe
“Muchos huarpes fueron trasladados a Chile para trabajar en las minas y, según relatan muchos historiadores, fue uno de los principales factores de la extinción del pueblo Huarpe. Soy una convencida de que si no hubiera sido ese su final, San Juan sería la reina del tejido. Hilaban de tal forma que las prendas eran impermeables y térmicas. Es más, hay quienes hablan que San Martín pidió que le hagan el poncho para cruzar Los Andes en San Juan, por las características antes mencionadas”, dijo en diálogo con Tiempo de San Juan Daniela Ortega, diseñadora de Indumentaria y presidente de la Asociación Estilo San Juan.
La moda, antes y después de la Fundación
Antes
Antes de la llegada de los españoles, el territorio sanjuanino estuvo habitado por diversas comunidades indígenas, entre ellos los que se destacan los huarpes y los diaguitas. Sus prendas variaban de acuerdo a la zona en la que vivían, pero todas ellas estaban tejidas con fibras de guanaco, llama y vicuña, esta última muy codiciada en la actualidad por sus características: es liviana, muy fina y cálida, lo que hace que las prendas sean prácticamente térmicas.
En la montaña usaban una manta desde la cintura hasta las rodillas, y otra de similares características que se sujetaba por delante con una espina de gran tamaño.
Quienes vivían en el llano adoptaron la camiseta andina, una especie de camiseta larga tejida, que podía tener mangas cortas o simplemente no tener mangas.
Camiseta andina
Calzaban Ushutas, un tipo de sandalias realizadas de cuero de guanaco, especialmente del cuello del animal ya que es ese lugar era más grueso. Las sostenían con cordones de lana sobre el empeine.
Después
El varón adoptó de sus conquistadores el jubón, una prenda ceñida desde los hombros hasta la cintura, que podía ser bordado o labrado, acompañado por una gorguera de lienzo plegado en la zona del cuello.
Jubón
También usaban chiripá, que era el poncho colocado en forma de pañal, sostenido con alfileres y ceñido con una faja. Les servía para protegerse y resguardarse del frío.
Chiripá, poncho colocado en forma de pañal
En la mujer predominaba la saya, una prenda de mangas largas, ceñida a la cintura y larga hasta los tobillos.
Saya