Por Carolina Putelli
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” Las palabras son, en mí no tan humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infringir daño y de remediarlo”.
Albus Dumbledore
En el cierre de los ’90 una escritora inglesa rompió todos los moldes y consiguió lo que para muchos era impensado: la generación de las computadoras se sentó a leer la historia de un niño mago que vivía bajo una escalera. El fenómeno literario mundial empezó un 26 de junio de 1997, con la publicación de Harry Potter y la Piedra Filosofal, el primer libro de la saga más vendida de la literatura mundial.
Muy lejos de esa Londres desde donde parte el Expreso de Hogwarts, los chicos sanjuaninos se subieron a la locura mundial. En la provincia el refugio potteriano era en ese momento la Librería Piedra Libre. Su dueña, Miriam Zúñiga, cuenta que siempre apostaron a la literatura juvenil, pero que la historia de Harry, Ron y Hermione marcó por completo una época.

“No tuvimos otra vez una locura como esa, con tanta organización, la única saga que después hizo un boom como este fue Natasha, del escritor argentino Luis Pescetti”, cuenta la dueña de la librería. Una de las claves para este éxito era la anticipación por la llegada de un nuevo texto, que los lectores más chicos o más grandes esperaban ansiosos.
Antes de que llegara a la vidriera cualquiera de los 7 libros del niño mago, había meses de espera. “Abríamos una lista de preventa hasta dos meses antes. Los chicos sabían cuándo iba a llegar, pero varias semanas antes hacían ‘la pasadita’ preguntando si había novedades. Todo cerraba en la noche en la que finalmente llegaban, cuando se armaba un evento con decoración”, relata Miriam.
Con los últimos libros de la saga, el primer día de venta no comenzaba con el horario de comercio, sino que lo hacía con una vigilia. Los que tuvieron la suerte de participar no pueden olvidarlo, e incluso la dueña de la librería conserva las fotos de esos momentos. Para la venta de Harry Potter y la Orden del Fénix, el quinto libro de la saga, la cola de niños, adolescentes y padres en la puerta de la librería, el 21 de febrero de 2004, ocupaba toda la vereda.
“Los chicos esperaban afuera, ansiosos, hasta las 00. A esa hora se encendían las luces de la librería y abríamos la puerta. Ahí entraban todos a buscar sus libros”, recuerda la mujer. La mayoría de los que asistían ese día eran los que habían encargado sus ediciones antes, ya que rápidamente se agotaban. La guardia de las vendedoras se reforzaba y sumaban gorros de brujas y magos y el local se convertía por completo, lleno de globos, posters y hasta un muñeco de Harry, con los jeans que le quedaban grandes y su capa de Hogwarts.
Tras 21 años del libro original, la historia de Joanne Rowling no pierde su magia. Según cuenta Miriam, muchos siguen buscando los libros, tanto chicos como grandes. “Cuando cumplen unos 8 años vienen a buscar el primer libro, porque ya conocen la historia”, relata. Muchos de esos niños son hijos de los chicos que años antes esperaban frente al vidrio de la librería, o pasaban semana tras semana preguntando cuándo salía el próximo. Tal como decía Albus Dumbledore, la mayor magia no está en los hechizos fantásticos que incluye en la historia, sino en las palabras, que siguen atrapando a cada vez más niños.

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