Por Natalia Caballero
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Nació en Alemania y aunque conservaba las costumbres de su país natal tenía el corazón marcado a fuego por el sol y el calor sanjuanino. Fue tan así, que Úrsula Bremer le quiso dejar a esta provincia un tesoro personal que guardó durante muchos años: una serie de serigrafías del increíble artista de fama internacional Salvador Dalí. La obra está en San Juan, a un paso de que pueda ser exhibida en el Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson.
El sentir sanjuanino de Úrsula quizás fue lo que la llevó a dejar asentado en su sucesión testamentaria que quería que el Museo de Bellas Artes sea el lugar en donde se exhiban dos de sus posesiones más queridas. Por un lado, las serigrafías del genial Dalí y por el otro, un valioso cuadro de un artista europeo cuyo nombre aún no ha sido develado.
El decreto 1959 del gobernador Sergio Uñac ratifica el acto administrativo para que estas joyitas del arte mundial tengan refugio permanente en el Franklin Rawson, un espacio de arte abierto a la comunidad, en donde miles de personas tendrán la posibilidad de ver de cerca una obra de Dalí.
Úrsula nació en Alemania, había conocido Argentina por un viaje que hizo a Chile en tren. En 1962, recibida de licenciada en Ciencias Económicas, decidió irse de su país impulsada por el clima de posguerra. Posó sus ojos en América Latina. Si bien su primera opción fue México, la posibilidad se le dio en Argentina, en Mendoza específicamente. Se vino becada por el Ministerio de Relaciones Exteriores. En la vecina provincia fue directora del Instituto Goethe.

Al tiempo de estar en Mendoza emigró a San Juan. Aquí se casó con el chileno Vidal Ossa, quien administraba una finca en Calingasta. En la actualidad, el apellido Ossa es sinónimo de Barreal y su gente. Acá trabajó fuertemente para impulsar la filial del Instituto Goethe. Gracias a su impresionante aporte pudo transformar una mini sucursal mendocina en un lugar donde se enseñaba teatro, donde se aprendía alemán, donde se discutía con libertad sobre temas sociales aún durante la dictadura militar.
A Úrsula los desafíos no la amedrentaban. Cientos de sanjuaninos pudieron conocer Alemania, becados por el Instituto Goethe. Gracias a estas becas además de aprender el idioma, también conocieron más sobre este país europeo. Fue una pionera en debatir sobre temas como el aborto. En la década del ’70 armó una serie de charlas sobre el tema con especialistas de todo el país.
En una entrevista publicada por el diario La Ventana el 30 de mayo del 2008, Úrsula dijo que en San Juan tenía a su familia Ossa, a su círculo de amigas, a su casa e indicó que “de alguna manera he adoptado sin darme cuenta un poco la mentalidad latinoamericana, de preguntar tres veces si algo es así. Después de tantos años aquí creo que en la Alemania de hoy no me podría acostumbrar”.

El 12 de mayo del 2017 Úrsula murió. Durante su larga vida le hicieron varios homenajes. Fue distinguida por universidades, por municipios y hasta fue declarada Ciudadana Ilustre de San Juan.
Con este último acto sobre el que dejó expresa voluntad, esta alemana de agallas democratizó el acceso a la cultura, mostró cuan cercana se sentía a este abrasador clima cuyano, a esta gente de corazón noble y de temple sencillo a la que le hizo un lugar eterno en su corazón.
