¿Qué tiene que ver una banana con un software que a personas sin movilidad les permite comunicarse a través de una computadora? Mucho. Una banana conectada a cables que a su vez están conectados a una máquina fue la asociación que sirvió para graficar cómo los impulsos eléctricos de un sensor de movimiento pueden viajar a través de casi cualquier cosa. Así nos explicó Mariano Montañez cómo está adaptando el software que le permite comunicarse a Stephen Hawking, con la meta que puedan usarlo personas que por diversas razones casi no se mueven y no pueden hablar pero podrían hacerlo a través de una computadora.
El software creado para el astrofísico estudioso de los agujeros negros fue liberado por la firma que lo diseñó, es decir que su código fue subido a la gran red y cualquier programador podía bajarlo, pero fue por pocos días y pocos los que se enteraron, Mariano entre estos últimos.
Pero no era cosa de copiar y pegar, había que adaptarlo, porque Hawking lo maneja a través de un sensor que mueve con un músculo de la cara, el único que maneja a voluntad. Mariano tenía una modelo a quien el sistema debía servir: María de las Mercedes Quiroga, La Porota, una chica de 32 años que tiene parálisis cerebral severa y no domina su cuerpo, tampoco habla, aunque su madre entiende todo lo que dice. Ella fue noticia provincial hace pocas semanas, cuando se recibió de Licenciada en Letras en la UNSJ. Lo hizo con un sistema muy precario para escribir por sí sola con un stick en la frente con el que tecleaba en la compu. Pero cuando le dijeron que este nuevo software le permitiría "hablar” a través de la máquina, ella gritaba y reía de emoción.
El primer desafío era definir qué movimiento podía domar "La Poro”, debía ser sobre una superficie más importante que la que tiene Hawking en la cara, algo que se pueda manejar con un golpe de pie o de mano.
Mariano, que no sabía nada de electrónica, construyó en una caja de cartón el sensor de ese golpe, es como un botón genérico que debe sirvir para distintos casos. El que armó Mariano funciona. Ese golpe se traduce en un impulso que la computadora traduce en la elección de las letras en la pantalla y ella lleva al predictivo de la palabra que se elige con otro golpe. Una vez armada la frase se transformará en la voz computarizada de Porota. Y si sin poder hablar ni usar sus manos pudo recibirse de licenciada, nadie imagina lo que podría lograr con este sistema.
En dos semanas, Mariano tenía el prototipo del sensor de movimiento. "Es un bolazo”, tira el sanjuanino, "una caja con una placa de teclado, conectada a la superficie que hará de botón, un transistor y una resistencia todo conectado a la computadora”.
La adaptación sanjuanina del software se llama "Porotita” en honor a Porota. "El objetivo siempre es poder comunicarse y que esto quede libre y pueda servir a cualquier persona que lo necesite. Cualquiera lo podrá bajar e instalar y en tres semanas de trabajo le cambias la vida a una persona”, dijo Mariano. Agregó que no conoce a otro programador del país que haya podido bajar este software, pero si uno de Brasil.
Mariano dijo que hay muchas cosas que quedan por mejorar pero es necesario una comunidad que quiera colaborar para seguir trabajando. Pero así como está, el software ya quedará disponible para cualquiera, aseguró el programador.
Mientras tanto, Porota está trabajando con su kinesióloga para definir qué movimiento de su mano o pie puede dominar más para así ajustar el sensor.
Con inversión extra se podría mejorar aún más el programa y hasta ponerle una voz computarizada pero argentina.
Este proyecto fue presentado ante el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, en la línea que entrega Aportes No Reembolsables a proyectos innovativos especiales. La meta es seguir perfeccionándolo al procesamiento de señales neuronales.Hay personas que sólo manejan el pestañeo y en ellas está pensando Mariano.