¿Quién es el sanjuanino que nos puede llevar a la Luna?
Su cara apareció en todos los medios como el líder del equipo que lanzó el último satélite argentino al espacio. Se define como un sanjuanino de pura cepa. Por Viviana Pastor
Cuando iba a la escuela escribió una composición titulada “Viaje al espacio” y fue un presagio. A su madre no le llamó mucho la atención porque en su casa siempre se hablaba de esos temas, pero cuando decidió que sería ingeniero aeronáutico todo empezó a encajar. Estaba decidido a ser parte de alguna saga de Ray Bradbury.
En junio de 2018, el sanjuanino Raúl Kulichevsky fue nombrado Director Ejecutivo y Técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) donde ya venía trabajando. Fue el responsable del equipo que construyó y envió al espacio el último satélite argentino, SAOCOM 1-A , lo que puso su cara en todos los medios del país.
El equipo del SAOCOM 1-A con el presidente Macri.
“El tema del espacio desde chico me atraía, como muchos chicos uno sueña con ser astronauta y viajar a la Luna. Después de esa etapa empecé a buscar la manera de vincularme con eso y cuando empecé a estudiar no existía la carrera de ingeniería Aeroespacial así que me metí en Aeronáutica (en La Plata) y luego hice un posgrado más vinculado. Ayudado por la fortuna, por esto de poder estar en el lugar indicado, en el momento indicado, se fueron dando las circunstancias y me fui acercado a lo que más me gustaba. Es casi un privilegio en Argentina poder desarrollar una tarea como esta y en este caso se dio en base a perseverancia”, dice humildemente Raúl, a lo que agregamos ‘también a capacidad y talento’, pero él sólo se ríe. Entonces era cierto lo que decían sus íntimos: es un hombre muy modesto.
Raúl se define como un sanjuanino de pura cepa, ama el clima de San Juan, le gusta el vino sanjuanino y extraña algunas buenas costumbres de esta tierra.
Con mamá y hermanos.
Recuerda su infancia y adolescencia en la provincia como una época importantísima de su vida y admite que “uno es lo que en lo que vivió en la infancia. No hay que olvidarse de los orígenes y para mí ser sanjuanino está en mi esencia. Me gusta el vino y sigo extrañando la siesta, salvo los sábados que me hago un lugarcito para dormir. El domingo no porque maximizo el tiempo para la familia. También extraño el clima de otoño y primavera de San Juan”, asegura.
La primaria la cursó en la escuela San Martín y la secundaria en la Industrial. Es el mayor de tres hermanos muy unidos, y a los 17 fue el primero en irse a la Universidad Nacional de La Plata a estudiar ingeniería Aeronáutica y al año lo siguió su hermano Luis y su hermana Ana. Estos últimos volvieron a San Juan después de recibirse, pero Raúl se quedó allá.
El grupo de la Industrial.
“Mi trabajo me fue llevando a que me quedara en Buenos Aires, me hubiera encantado tener la posibilidad de hacer lo mismo en San Juan pero no es fácil”, asegura.
Sus hermanos Luis, Ingeniero Agrónomo, y Ana, Licenciada en Economía, coincidieron en que Raúl se destacó desde chico como el protector, ya que es el hermano mayor. “Me lleva un año pero a él le ponían más responsabilidad. Hicimos juntos la escuela y después vivíamos los tres con mi hermana mientras estudiábamos en La Plata, así que pasábamos mucho tiempo juntos. Él es muy amiguero, deportista, jugaba al tenis y también al ajedrez en esa época”.
Para Ana el hecho de que Raúl fuera tan buen alumno terminaba siendo una carga: "Siempre me comparaban con él y me decían 'a sos la hermana de Raúl'...". Y aseguró que su mayor virtud es su paciencia y perseverancia. "Si se pone a resolver un problema de matemática puede estar mucho tiempo hasta que lo saca. Pero lo que más lo distingue es su humildad como persona, ha logrado cosas muy importantes y nunca cambió su estilo de vida", dijo Ana.
Los Kulichevsky son muy familieros y todos los años Raúl encuentra tiempo para viajar a San Juan a visitar a su madre, Sara, la columna de la familia. Su papá Fernando, ya fallecido, fue diputado provincial del partido Cruzada Renovadora en el periodo 1991-1995. Por lo tanto en la casa siempre se hablaba de política y se armaban sabrosas discusiones.
“Mi hermano es mi gran amigo. Él es muy madrero, es de la colectividad y la vieja manda, hoy cumple 83 años mi vieja (miércoles 17). Raúl viene siempre y está en contacto permanente, somos muy unidos”, cuenta Luis.
Para Raúl, los amigos y la familia son “todo” y casi todos sus lazos afectivos siguen en San Juan. “Sigo teniendo los mismos amigos de la infancia y nos seguimos viendo allá. Por ejemplo con Ricardo Dangelo somos amigos desde los 3 años porque éramos vecinos, otros son amigos de la escuela secundaria como Cristina Quiroga, Guillermo Baigorrí… son muchos, es un grupo muy lindo y ahora nos juntamos con las familias”, relata.
Estudiando y trabajando en Buenos Aires el amor tenía que llegar por allá, entonces conoció a una correntina, Patricia Quiroga, se casaron y tuvieron un hijo, Juan, hoy de 19 años- Juan estudia ingeniería Aeronáutica como su padre. Y cuando Raúl cuenta esto se le nota demasiado lo orgulloso que lo pone, porque además Juan es tan apasionado como su padre de los satélites y los viajes espaciales. La esperanza de la continuidad de la saga.
“Más allá de eso, estoy muy orgulloso porque es una buena persona y es lo que uno quiere de los hijos”.
Y eso también se lo inculcaron a Raúl. Alguien contó que tuvo varias ofertas para trabajar afuera del país, con salarios que multiplicaban varias veces la suma de lo que cobraba. Pero él siempre priorizó hacer lo que le gusta y estar cerca de la familia. “Es un apasionado de lo que hace y no lo cambia por plata”, asegura su hermano.
A los 54 años Raúl llegó al techo en su carrera, al menos en Argentina. Antes de eso trabajó en la Comisión Nacional de Energía Atómica donde tampoco es fácil llegar.
“Lo criamos con convicciones muy firmes”, dice Sara, la mamá de Raúl. “El siempre leía de viajes al espacio y cuando decidió que estudiaría Aeronáutica, que era difícil y no era habitual, nos pareció correcto, él siempre fue muy entusiasta. Como vivimos a una cuadra de la escuela Industrial cuando tenían hora libre se venían todos a casa, así que había 40 tableros, 40 tubos y 40 adolescentes! Eran muy amigos y siguen siendo amigos. Yo los concía a todos y acá se portaban muy bien por eso cuando les llamaban la atención en la escuela y yo iba y les decía ‘si son muy buenos’, y me contestaban; ‘sin serán buenos en su casa señora’”, relata Sara.
Para una madre todos sus hijos son hermosos, y esta madre admite que es difícil hablar de su hijo de quien toda la familia está más que orgullosa. “Es muy constante, buen hijo, buen hermano, y buen padre, muy protector. Para nosotros es un gran orgullo. Mi esposo era de Tucumán y tiene hermanos también en Salta y todos están contentísimos con sus logros y lo han festejado de forma excepcional. Acá estábamos muy pendientes de cuándo se enviaba el satélite y lo vivimos como algo muy particular porque sabíamos del gran esfuerzo que había hecho Raúl. Pero lo que más me llamó la atención fue la respuesta de la sociedad sanjuanina, eso fue excelente y me emocionó mucho. Siempre los apoyamos a los tres. Yo no puedo hablar por él, esto es su mérito y el de muchos ingenieros y profesionales. Yo felicito a los padres de todos ellos porque hay que apoyarlos y mucho, no es fácil lo que hacen”, señala Sara.
Las virtudes siguen apareciendo porque para eso están las madres y asegura que su hijo Raúl es líder en todo lo que encara porque lo hace con mucha convicción. “Es serio en su trabajo, es modesto pero durísimo en el trabajo que le lleva muchas horas”. Y no se olvida de mencionar que se lleva muy bien con su nuera.
Uno de sus mejores amigos en San Juan, Ricardo Dangelo contó que la relación profunda con Raúl comenzó cuando ambos tenían apenas 3 años ya que vivían enfrente, en la esquina de Caseros y Santa Fe.
“Cuando chico no era travieso, hacíamos las cosas de todo niño de esa época, jugábamos a los indios y esas cosas. Él era muy inteligente, estudioso y muy correcto, le gustaba mucho el ajedrez. Siempre mantenía una línea sobriedad que le salía naturalmente, él era así. Creo que su mayor virtud es su inteligencia”, confiesa su amigo de toda la vida.
Raúl, el día del lanzamiento del satélite.
Emoción satelital
Transmitir la sensación del lanzamiento del satélite sigue siendo difícil para Raúl, a varios días de producido. “Fue una emoción absoluta, una culminación del esfuerzo de muchos años y de un grupo enorme, porque atrás de este proyecto hay muchísima gente joven, muchos profesionales, técnicos y de apoyo de las distintas áreas, gente que está transitando los 30 años y este es su primer trabajo. Algunos de ellos me decían ‘después del nacimiento de mi hijo, esta es la experiencia más increíble’. Es algo que se vive con terrible emoción por toda esa pasión de todo el grupo. Y es el punto de inicio de otra etapa, porque una vez que el satélite está en el espacio, hay que hacer que todo funcione como uno planeó y captar toda la información que esperamos. Y en estos primeros días de prueba todo anda magníficamente, tal como lo esperábamos. Es una gran emoción y una satisfacción de saber que hicimos las cosas bien, es puro disfrute”, dice con un tono de voz capaz de emocionar a una piedra.
Este es el sanjuanino que lideró el equipo que puso el último satélite argentino en el espacio. Para sus íntimos, “Raúl un tipo en el que vos podes confiar y no te va a fallar, creo que es su mayor virtud. Además es muy honesto, un amigo que se va a jugar en todo momento. Mi viejo nos inculcó eso, a mantener la palabra y a cuidar el apellido”.