Es una versión de Hippie con OSDE pero sin OSDE porque perdió el beneficio del plan 410 cuando decidió dejar su trabajo para tener una vida mejor, porque no era feliz con el camino seguro y exitoso de un trabajo muy bien pago en una empresa multinacional.
Así empieza a contar su propia historia Florencia Martín, una ingeniería sanjuanina que cambió una vida segura por vivir el sueño de una generación. Es que la treintañera cumplió con la fantasía millenial, como se suele llamar a los que tienen entre 25 y 35 años, de subirse a un avión e irse a recorrer el mundo sin una fecha de retorno.
La historia de la joven, que se recibió con 25 años y junto con sus trabajos en minería inició algunos viajes más "convencionales”, es muy similar a la que protagoniza Julia Roberts en la película "Comer, rezar y amar”. Florencia reconoce que el libro detrás de la película fue una inspiración para lanzarse a su gran viaje.
Después de trabajar durante años como ingeniería en una mina del sur del país, cobrando un buen sueldo y con la perspectiva de seguir creciendo profesionalmente, Flor largó todo y se fue al otro lado del mundo, a vivir en un paraíso terrenal. Estuvo en España, vivió unas semanas en la India haciendo retiros de yoga y ahora está en Bali, Indonesia. No tiene fecha de retorno ni planes de retorno, ya que piensa seguir recorriendo el mundo como una forma de vivir.
Sus días empiezan bien temprano, cerca de las 7, en una casita prácticamente sin muebles frente a un estanque lleno de flores de Loto, a pocas cuadras de una de las playas más lindas del mundo. Practica yoga todos los días, lee y escribe en su blog viajasola.com. La mayor parte del tiempo lo pasa sola, e incluso a veces pasa días enteros sin hablar con nadie, sólo en compañía de su mente, sus miedos y desafíos.
"Todos los días es un regalo de dones y descubrimientos, ahora en estos días estoy descubriendo las limitaciones q me pongo a mí misma”, relata la joven. Es que emprender un viaje como el que ella decidió hacer va más allá del gusto o el romanticismo, es también un desafío.
Según ella misma define, su día a día transcurre en "diálogos consigo misma”, donde a veces se enfrenta a los miedos comunes de quien está lejos de quien conoce, y otros propios de la soledad. "A veces digo que no soy lo suficientemente buena, o que no soy capaz, y cambiar una idea sobre uno mismo no es fácil”, explicó. Además, Florencia se tuvo que enfrentar prejuicios y "obligaciones” sobre lo que la mayoría considera el camino para ser feliz.
"Siempre quise viajar, conocer, moverme, pero tenía esos mandatos sociales que tenía que atender: había que recibirse, casarse y forma una familia. Durante años años fue un tire y afloje, estaba en relaciones en las que no quería estar, pero seguía porque había que formar algo”, relató. Fue llegado a este punto, cuando se produjo el quiebre.
El inicio del viaje
Con 25 años Florencia Martín se recibió de ingeniería en minas en la UNSJ. Consiguió un puesto de trabajo que le permitía a la vez viajar y seguir con su carrera profesional, ya que pasaba 14 días en una mina y otros 14 viajando. Incluso llegó a vivir en Río de Janeiro cuando no estaba en el sur y formó una pareja estable.
Cuando éste confort dejó de ser tal cuando tuvo que tomar la decisión más importante de su vida y responder a ese llamado que sentía de chica cuando veía pasar las avionetas por su casa materna, que queda cerca del Aeroclub de Pocito.
"Un día en mi trabajo me propusieron un ascenso que implicaba trabajar 10 días y sólo descansar 4. Ahí les dije que no”. Flor tenía 29 años en 2016 cuando renunció a su trabajo, su novio la dejó por tomar esta decisión y volvió a San Juan con el dinero del retiro voluntario, pero una profunda depresión y la sensación de que no estaba consiguiendo lo que quería de su vida.
Fue la madre de Florencia, a quien ella en su blog define como ‘’una bruja de las buenas’’, quien le dio el empujón final. ‘’Vino un día y me dijo ‘siempre te gusto viajar aprovecha ahora que tenés estos ahorros y tiempo y andate de viaje’. En una noche agarre dos mapas uno de Europa y uno de Asia y trace la ruta desde India Indonesia Egipto Italia España y Portugal’’. Poco después, Flor partió hacia España y después inmediatamente a la India, buscando ese ‘’rezar’’ del libro que la inspiró. Siguió con Bali, donde la protagonista del libro se dedica a ‘’amar’’, pero sin vista de que este sea el final.
Es que según contó, no tiene planes de cerrar su largo viaje, que para ella es más una forma de vivir que un tiempo de descanso. Su próxima parada, si nada la hace cambiar el rumbo, es la India otra vez, donde espera poder hacer un profesorado de yoga. De ahí quiere ir a Australia, donde volverá a trabajar por un tiempo. Es que hasta el momento, Flor ha podido usar en parte sus ahorros, y en parte algunos ingresos pasivos que tiene, que logró estirar lo suficiente gracias a que aprendió a vivir con lo mínimo imprescindible.
Su blog, el refugio y también su ayuda a otros
Aunque tuvo una formación técnica, ya que se egresó de la Escuela Industrial y después de la Facultad de Ingeniería, para Florencia las letras son muy importantes. Tanto es así, que es de los libros de donde sacó gran parte de su inspiración y ahora donde decidió volcar todo sobre su viaje.
La joven usa su blog viajasola.com como el lugar donde hacer catarsis y contar su increíble viaje y también una herramienta para llegar a personas y, sobre todo, mujeres que tienen sus mismos sueños. Por eso, Flor aprovecha para dar consejos, contar sus experiencias y hasta desmitificar algunos de esos miedos que ella misma tuvo antes de partir en su viaje.
En el blog explica situaciones en las que al verla sola, muchos cuestionaron la decisión, tanto sus seres queridos como desconocidos que se topó en el viaje, pero asegura que el resultado vale la pena. ‘’Para mí viajar sola es una necesidad, te hace más fuerte, más independiente y segura de vos misma’’, resume. Pero ella también tuvo sus momentos de duda. ‘’En India tuve momentos que sentí mucho miedo, pero al final no pasaba nada y todo dependía de la manera en la que me mostraba, si te ves segura no te molestan’’.
En la página la sanjuanina muestra cosas sobre su viaje y también emprendió una serie de entrevistas con otras mujeres que se encuentra en el camino. Es que muchas veces Florencia se topa con otras viajeras que salieron al mundo a pesar de todo y decidió que sus historias valen la pena ser contadas. En un futuro, según contó, espera que la página pueda ser redituable y le permita tener ingresos que le ayuden a financiar el viaje.
La joven vive entre prácticas de yoga, visitas a templos y tardes de escritura. A veces se escapa de su vida casi de monje y sale a algún bar, disfruta de una cerveza y se encuentra con alguna viajera, un alma libre como ella, y comparten algunos días. Pero lo único que no cambia en su rutina, a pesar de las dudas, el miedo o la incertidumbre, es que sabe que finalmente está haciendo lo que siempre quiso.
A la espera del "Amar”
Florencia celebra su soledad, pero al igual que la protagonista del libro que inspiró su viaje, todo inició cuando le rompieron el corazón. Antes de partir en el viaje de su vida, ella tenía una pareja en Río de Janeiro, con quien llevaban un buen tiempo juntos, pero sus planes de trotamundo fueron demasiado para él.
A pesar de que el viaje de la sanjuanina inició rezando, el siguiente capítulo para ella sería encontrar a su versión de Javier Bardem, el cocinero sexy que llega para cerrar y poner el broche de "final feliz” a la historia de Julia Roberts en la película. Pero para Flor, todavía en el horizonte no hay ningún "amar”, aunque ya adelantó que su viaje le ha dado otro sex-appeal. "He recibido más halagos de los hombres que conozco, les parece ‘interesante’”, confiesa.