Su piel dorada pone en evidencia que Marisa
Ramírez es una apasionada del sol, un patrimonio sanjuanino durante buena parte
del año y principalmente en verano. Claro está, que ella toma todos los
recaudos para exponerse de forma segura en diferentes puntos de la geografía
local.
Además, Marisa, disfruta con amigos de la
práctica de diferentes deportes, principalmente del gimnasio, donde talla su
cuerpo y, por sobre todas las cosas, mantiene un buen
estado físico. Eso sí, nadie le quita esos reparadores baños en piletas o aguas
seguras.
Está soltera y en cuanto tiene un hueco en su
trabajo, se lanza a la aventura de contemplar y experimentar en primera persona
los paisajes sanjuaninos.