Hay quienes piensan que se ha abierto una nueva grieta entre
San Juan y Mendoza, disputándose la posesión del camino que siguió el
libertador en su cruce de Los Andes. En realidad, tal grieta no existe y la
pretensión mendocina equivale a decir que Colón, para descubrir América, no
partió de Puerto de Palos sino de Marsella que está un poco más al norte y que
es una muy importante ciudad comercial y turística francesa. Para sostener esta
ocurrencia se podría decir que los vientos y corrientes son más favorables pero
cuando buscamos documentos que permitan confirmarla, no hay nada. En cambio,
están los escritos de Colón que nos cuenta como fueron las cosas.
Dejar entender que San Martín cruzó las montañas por tierra
mendocina, tiene el mismo problema, la total falta de documentos. En cambio,
son decenas los que afirman que utilizó el camino de Los Patos al sur de la
provincia de San Juan para realizar su proeza. Tenemos órdenes, disposiciones y
la misma correspondencia entre San Martín y O’Higgins a lo largo del cruce.
Como ambos cabalgaban separados por varios días de diferencia, se
intercambiaron infinidad de cartas, que los chasques de día o de noche llevaban
a sus respectivos destinatarios.
En el campo de la Historia podemos interpretar los mismos
documentos desde ángulos de vista muy diferentes y esto da pie a debates que
generalmente enriquecen la construcción histórica. Tomemos la correspondencia
cordillerana entre nuestros próceres, se puede analizar estrictamente desde la
perspectiva militar, pero también desde la perspectiva de una increíble
amistad. Las ocurrencias no permiten tanto, la Historia sí, y sus resultados
son los que con orgullo podemos enseñar a nuestro pueblo. Afirmar un
despropósito es grave y triste, porque identifica a sus sostenedores con lo
peor del obscurantismo, decir eso equivale a aceptar que cualquier desatino es sostenible.
Parece ser que desde Mendoza, como parte de los festejos de
este bicentenario, se ha organizado también una caravana que recorrerá el
camino de Uspallata, que transitó una columna secundaria de 800 hombres al
mando de Las Heras. Aunque ignoro si se les ha prevenido a esos expedicionarios
que en realidad San Martín por allí no fue, o si sabiéndolo hacen como si no lo
supiesen, de verdad no sé cuál aspecto es el más triste.
Cabe señalar que por detrás de los hombres de Las Heras, con
unas dos jornadas de diferencia marchaba toda la artillería pesada del Ejército
de Los Andes, que estaba a cargo de Fray Luis Beltrán que, por circunstancias
que aún no es posible determinar, no llegó a tiempo para participar de la
batalla de Chacabuco. Quedó detenida en plena montaña a pesar de que el camino
de Uspallata es la más transitable de todas las sendas empleadas para restaurar
la libertad en Chile.
A quienes recorren hoy este camino, es necesario aclararles
que, como Fray Luis Beltrán, por allí no llegarán a Chacabuco, si podrían
hacerlo por el sanjuanino camino de Los Patos. Los esperamos a todos con el
corazón abierto.