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El caballero que lloran en Casa de Gobierno

Rubén Bolaños era el encargado de supervisar los actos que encabezaba el Gobernador. Su repentina muerte a los 49 años conmocionó a la repartición pública. Quién era.
sábado, 03 de octubre de 2015 · 11:09
Por Natalia Caballero

Un caballero, un hombre gentil y prolijo, buena gente. Así describieron sus compañeros de trabajo y funcionarios al subdirector de Ceremonial y Protocolo, Rubén Bolaños, cuya muerte repentina el 30 de septiembre dejó consternados a todos sus allegados. Tenía 49 años, estaba casado con la abogada Mirta Alicia Flores y estaba cumpliendo con el sueño de construirse una casita en Mogna, un pueblo que siempre le gustó. 

Rubén, "El Turco” como lo conocían todos, era profesor de educación física, trabajó en el ministerio de Educación y en la Legislatura. Cuando en septiembre del 2010 el histórico director de Ceremonial de Casa de Gobierno, Oscar Gutiérrez, se jubiló Bolaños fue designado subdirector. Desde hace cinco años venía acompañando al equipo del gobernador José Luis Gioja. El Turco era quien armaba todo en los actos de gobierno, para que cuando los funcionarios llegaran estuviera todo listo. 

La docencia siempre le apasionó. Fue profe en el colegio Santo Domingo y en la escuela Santa Teresita del Niño Jesús. En el velorio, se pudo ver a decenas de ex alumnos que fueron a despedir los restos de Rubén. También expresaron su consternación en las redes sociales. 

Rubén murió de un infarto masivo en la madrugada del 30 de septiembre. Era un hombre sano y muy atlético, que se entrenaba en forma constante. Practicaba natación y le gustaba mucho la pesca. El único hábito no saludable era su adicción al tabaco. Era raro que no anduviera en la previa a los actos de gobierno con un cigarrillo. 

Tenía ascendencia turca y sus rasgos hacían honor a esa herencia árabe. Participó en el Sirio Libanés. Los chicos que forman parte de Jucal, una agrupación de descendientes árabes también recordó la ayuda constante de Rubén.

El Gobernador describió a Bolaños como un compañero fiel y como un hombre muy trabajador. "Lamentamos mucho la partida de un amigo, compañero fiel y miembro importante del equipo de Gobierno. Él estaba presente en cada acto incondicionalmente y es una de las personas que trabajan sin que nadie lo note para que todo salga bien a cada lugar que vamos. Se lo va a extrañar muchísimo”, dijo el primer mandatario. 

Por su parte, Luis Márquez, director de Prensa, recordó a El Turco como un hombre muy correcto, tanto que incluso cuando se realizaban actos a plena siesta en verano, lo mismo conservaba la línea y no se sacaba ni el saco ni la corbata, soportando estoicamente el calor. Recordó que siempre bromeaban con Mogna. "Decía que se iba a postular como alcalde de Mogna y que yo le iba a hacer la campaña”, señaló Márquez.

Mario Riveros, de Ceremonial de la municipalidad de la Capital, compartió tiempo con Rubén en el corto período que estuvo en la Legislatura. "En lo personal tengo una frase para él. Era un verdadero caballero de la vida.
 
Servicial 100 %, atento a las necesidades del resto. En lo personal, me brindó la intimidad de su hogar materno, su madre Olga es un amor”, relató Mario visiblemente emocionado. 

El último acto en el que estuvo presente Bolaños fue en Carpintería, Pocito. El Gobernador inauguró pavimentos. Esa tarde del 29 de septiembre compartió una extensa charla con la locutora oficial, Rosana Figueroa. Con ella se sacó una selfie, que seguramente quedará inmortalizada. 

Al otro día se enteraron de la repentina muerte de Rubén. Nadie lo podía creer. Incluso hubo compañeros de trabajo con WhatsApp sin abrir que el subdirector de Ceremonial les había mandado la noche anterior a su fallecimiento.

El velorio fue multitudinario. Todos quisieron despedirse del hombre atento y gentil que siempre saludaba y se despedía con una sonrisa. Este último adiós fue igual, dijo hasta pronto en Casa de Gobierno con esa mueca amable que pintaba de lleno su caballerosidad. 

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