Carbono, nitrógeno y fósforo tienen un delicado equilibrio en los suelos áridos como el de San Juan, y de él depende toda la vida que crece sobre esta tierra. Este ADN del suelo sanjuanino ha sido develado por un grupo de biólogos sanjuaninos – cordobeses que trabajan en una red internacional de científicos que estudian los suelos áridos en todo el mundo en busca de respuestas al cambio climático.
En San Juan, liderados por Eduardo Pucheta (cordobés), de la Cátedra de Ecología del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la Universidad Nacional de San Juan, trabajan desde hace 7 años, y sus descubrimientos fueron publicados por las revistas de ciencia más importantes del mundo como Nature, Science y Journal of Geographical Systems.
Esta red internacional está conformada por más de 60 investigadores pertenecientes a 30 instituciones de 16 países de todo el mundo. En la Universidad Rey Juan Carlos, España, se concentraron más de 2.600 muestras, de 224 ecosistemas, recogidas en todo el planeta para su análisis.
Lo primero que hicieron en la provincia fue obtener datos del suelo, vegetación, microbiológicos, de fertilidad, heterogeneidad espacial de vegetación, y biología del suelo y sus nutrientes. Esta información se sumó a la recogida alrededor del mundo y formó la base de datos más grande y diversa de la historia. Se comenzó a ordenar esa información y se contestaron algunas de las preguntas pilares planteadas al inicio de la investigación.
El primer aporte desde San Juan fue sobre la cantidad de especies con funciones biológicas en el suelo, y por funciones se entiende a los procesos biológicos como tasa de respiración de microorganismos, producción de enzimas, fotosíntesis de algas del suelo, tasa de descomposición de materia orgánica, productividad primaria y procesos ecológicos llevados adelante por microorganismos del suelo. "Se encontró que en estos lugares donde hay más especies se conservan más las funciones ecosistémicas; y a medida que se van sacando especies se van perdiendo funciones ecosistémicas de lo que deriva la importancia de la diversidad de especies”, dijo Pucheta.
Al año siguiente se analizaron los nutrientes de los sistemas, los recursos minerales necesarios para cualquier organismo, los más importantes definen funciones como lo son el carbono, nitrógeno y fósforo.
"Estos sitios están ordenados por el grado de precipitaciones y se está evaluando como se mueven estos nutrientes y como se relacionan con las cantidades de agua disponible en el sistema”, explicó Pucheta.
Se descubrió que estos niveles de carbono, nitrógeno y fósforo están delicadamente acoplados, equilibrados unos con otros; pero después de cierto nivel de aridez, por debajo de los 140 ml –San Juan tiene 100 ml- , se desacoplan entre sí y dejan de estar de manera ordenada. "Por debajo de cierta precipitación empieza a ser muy frágil el balance de nutrientes dejándose de acumular nitrógeno y carbono, acumulándose más fósforo y rompiéndose el equilibrio entre plantas y suelo en relación al balance de nutrientes. Al aumentar la aridez es más probable que se pierdan nutrientes esenciales y no se pueda mantener la vida de muchas especies y esto plantea un debate interesante”, aseguró el biólogo.
Se asume que en pocos años, debido al cambio climático, las zonas áridas tendrán más aridez, más temperatura con cambios en los patrones de lluvia. Buena parte del mundo se correrá a zonas áridas, entre un 10 % y 15 % del planeta se va a secar más y el mayor impacto será sobre las zonas que ya lo son, según explicó el investigador.
Para poder llevar a cabo estas investigaciones, los profesionales sanjuaninos deben buscar por sus propios medios su financiación, y en casi todos los casos recurren a los subsidios que para estas tareas otorga la Nación.
Aridez sanjuanina
Para San Juan también se proyecta menos lluvia y más evaporación. "Para los próximos años se asume que las zonas áridas serán más secas. San Juan toda es árida, buena parte es monte y lo que no es puna es prepuna y la aridez es la misma salvo encima del nivel de nieves permanentes que es más húmeda, pero fría y eso las deja casi sin vida. Casi el 100 % de la provincia está dentro la zona árida, salvo excepciones de vegas cordilleranas y zonas puntuales de acumulación de aguas”, dijo Pucheta.
En todo el país el 70 % está dentro de las zonas áridas; "la Pampa Húmeda es el 15 % del país y es una realidad que no queremos ver. En el mundo el 40 % es suelo árido pero todo el mundo vive con un estilo como si todo fuera Pampa Húmeda”, criticó Pucheta.
Añadió que estos estudios contribuyen a que el mundo conozca la realidad de las zonas áridas y lo que se viene con el cambio climático. "Es importante mostrar estos patrones y la perspectiva frente al cambio climático que antes era remoto y ahora ya lo estamos viendo. De seguir esta tendencia habrá pérdida de especies y de funciones, esto significa menos recursos, menos alimentos y especies para la humanidad”, señaló.