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14 AÑOS DESPUÉS

Insólito: abogado confiesa los detalles del robo al Banco Galicia

Se llama Nasser Usair. Por primera vez revela públicamente cómo se planeó y se concretó el llamado Robo del Siglo. El delito prescribió el 11 de enero de 2012. Y el líder de la banda que se llevó 2,6 millones de dólares leyó la historia del caso publicada en Tiempo de San Juan y se comunicó con su abogado. Por Gustavo Martínez Puga

Por Redacción Tiempo de San Juan
Que el contacto nació de la relación entre Alfredo Yabrán, César Jarosvlasky y los custodios en el Congreso de la Nación. Que se usaron técnicas de inteligencia de militares retirados. Que intervino la SIDE. Que hubo espionaje y contraespionaje entre los policías provinciales y, a su vez, entre éstos y la Federal. Que el líder de la banda se tomó un café frente a la escena del crimen el día después del golpe. Todo esto forma parte del detrás de escena del asalto de 2,6 millones de pesos-dólares (había paridad cambiaria en esos años) al Banco Galicia, ocurrido el 15 de enero de 1999. Y esto se conoce hoy, por primera vez, por la insólita confesión de un involucrado directo: el penalista sanjuanino Nasser Usair, quien fue abogado del único policía condenado por el hecho y fue contactado por el líder de la banda para que los protegiera penalmente si caían presos.
¿Por qué contarlo hoy, 14 años después? El abogado dice tener sus razones: “Porque es uno de los asaltos más bonitos que se ha cometido en la Argentina, donde no se puso a ninguna persona en peligro por la profesionalidad que tenían; porque es un caso interesante, donde llegaron a actuar tres fuerzas de seguridad en conjunto: Policía Federal, Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE) y la Brigada de Investigaciones de la provincia. Me motiva contar cómo se picoteaban entre ellos; cómo se desviaban las pruebas entre ellos. Por todo eso nunca se logró dar con los autores; y porque fue uno de los robos más importantes en los que me tocó estar. Por la forma de actuar de los tipos: al otro día del asalto el jefe de la banda estaba sentado en la puerta del banco tomando un café conmigo”.
Usair (ver recuadro) dice que el contacto con la banda nació en el Congreso de la Nación. Corría el año 1991 y él tenía un cargo de planta en la Presidencia, como asistente del fallecido dirigente político César “Chacho” Jarosvlasky. Por esos días era estudiante de Abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Dice que Jarovslasky tenía mucho trato con el empresario postal Alfredo Yabrán, quien ordenó asesinar el fotógrafo José Luis Cabezas y se suicidó tras sufrir serios cuestionamientos por presuntos casos de corrupción y supuestos negociados con el más alto poder del país.
“En ese momento Yabrán ya tenía custodios, muy discretos. Eran militares retirados. Entré en relación con uno de ellos, que se había retirado joven de una fuerza de seguridad de la Nación; con mucha capacitación y experiencia en Inteligencia. Después yo me recibo. Me vengo a San Juan. Empiezo a litigar como abogado. Un día me llama él. Me dice que unos amigos me iban a buscar por un tema judicial que posiblemente iba a tener que llevar. Bueno, tal como se mueven estos que siempre han estado en Inteligencia. Me dice: Te van a llamar, te van a dar un nombre y ese es el que va recomendado por mí y tené absoluta confianza en él. En lo que lo asesorés, muere entre ustedes dos”.
Usair dice que sabía que venía una banda, que venían a algo, pero que nunca supo de qué se trataba hasta después del robo al Galicia. Producido el robo, se concretó el primer contacto entre el abogado y el líder de la banda.
Con placer por dar a conocer cada detalle, pero con el pacto de no revelar identidades, Usair contó fue: “Me llamó a mi estudio con el nombre clave que me habían dado y me pidió que nos juntáramos. Yo propuse que lo hicimos en el café que había por calle General Acha, frente al banco. Yo estaba sentado y apareció el tipo. Típica pinta de un militar, por su porte, su corte de cabello, la forma de manejarse, de hablar. Él me había estado viendo, sentado en la Plaza 25, hasta que yo me senté en el café. A todo esto, en el Banco Galicia era un hervidero de policías de Criminalística y de la Brigada de Investigaciones que entraban y salían. Era la mañana del día 12 de enero del ´99. El robo había sido el 11, minutos antes de las cuatro de la tarde. En ese momento la policía había cerrado todos los controles de la provincia y se suponía que buscaban a la banda por todos lados”.
Usair dice que esa fue la primera de una serie de citas que se dieron en los días sucesivos. Así se enteró que dos de los integrantes de la banda eran militares retirados, uno era un licenciado en administración de empresas y los otros dos eran menores cuando el golpe, que luego murieron en tiroteos en Buenos Aires. Cuenta Usair que todas las reuniones fueron en comedores y hoteles de primer nivel: “El tipo se vestía con trajes, hablaba muy bien, era una persona muy educada, uno jamás se podría imaginar que era un ladrón de bancos”.
Usair dijo que los pocos detalles que hubo sobre el robo no fueron ciertos. Por ejemplo, siempre se dijo que la banda escapó en un auto Volkswagen Polo color rojo con vidrios polarizados, que habían dejado estacionado en la puerta del banco. Falso: “Salieron del banco caminando, cruzaron la Plaza 25 en diagonal. Se subieron a una camioneta 4x4 con vidrios polarizados y escaparon hacia el Sur”, aseguró el letrado.
Hasta ahora nunca se había sabido qué hizo la banda después del golpe. Según Usair, “cuando huían, cambiaron de vehículo: cuatro de ellos siguieron y se fueron de la provincia hacia el Sur inmediatamente después del robo. El líder de la banda se quedó con la camioneta y el bolso con los 2,6 millones de dólares, porque sacarlos de la provincia era peligroso porque sabían que los iban a buscar en todo el país. Habían conseguido una finca en Pocito de una persona que conozco pero que no voy a revelar su identidad. A pesar de que nadie la había visto, allí la camioneta estuvo guardada en un galpón como un año. El dinero fue enterrado como una semana. El líder de la banda se quedó, iba y venía a la finca. Llegó a vestirse hasta como obrero para custodiar el lugar donde tuvieron el dinero. Luego escapó por una paso clandestino que hay por Los Berros hacia Mendoza”.
Usair dice que después se enteró que la banda estuvo dos meses antes del golpe haciendo inteligencia. Que sabían hasta donde vivían los empleados más importantes, la cantidad de hijos que tenían. Que todos los días a las 15.30 venía un chico de la ex pizzería Parisiens que estaba en la Avenida Ignacio de la Rosa con comida. Que la banda llegó a San Juan por un viejo delincuente local que ya está retirado pero que tiene buenos contactos: “Como siempre se dijo, hubo un entregador de adentro del banco que conocía todos los detalles”, dice Usair. Que, como se conocía, en cuanto entraron se fueron al lugar donde grababan los registros de las cámaras de seguridad y se llevaron todos los registros.
“Entraron con pistolas y granadas en las manos. Estaban a cara descubierta pero los identikits nada que ver son sus rostros, porque se habían puestos bigotes y barba que eran postizos. Redujeron a los empleados diciendo que nadie tenía por qué exponerse porque venían a llevarse el dinero que después iba a pagar la compañía de seguros”, revela Usair.
Tras el golpe, el único detenido y que terminó condenado a 7 años de prisión fue el policía de apellido Olivares que estaba de adicional custodiando el banco esa calurosa siesta de enero. “Nunca hubo una prueba en su contra. El tribunal de la Sala I de la Cámara Penal lo condenó porque Olivares se había comprado una casa y pagó algunas deudas después del robo, lo que no habría podido hacer con su salario. Yo dije en el juicio que era la primera vez que veía a cuatro fiscales en un juicio, porque al fiscal Manini se agregaban acusaciones permanentes de los tres miembros del tribunal. Eso me valió una sanción y me aparte de la defensa para no perjudicar al policía”, recordó Usair.
“El líder de la banda a mí me dijo, textualmente, ése –por el policía- no tiene nada que ver con nosotros. Sin embargo, me pidió que asumiera su defensa, así se aseguraban conocer por dónde iba la investigación”, cuenta Usair, quien dice haber vivido momentos de tensión en los días posteriores al robo: “Después de aquel café que nos tomamos el día después del robo, el líder de la banda me dijo que desde ese momento no íbamos a hablar más por teléfono porque me iban a intervenir mi celular y mis teléfonos. Que el contacto local iba a ser con otra persona que se iba a ubicar con el nombre clave y que él me iba a ir diciendo cómo y por dónde iba la investigación. Y así fue. Esa otra persona era de otra fuerza de seguridad que no es la policía local. Me avisó horas antes de la intervención del teléfono y me iba adelantando todas las medidas policiales y judiciales que se iban tomando”, asegura Usair.
En aquel momento tomó estado público que la SIDE también investigaba el caso, al igual que la Policía Federal. Y el Banco Galicia ofreció una recompensa de 200.000 pesos /dólares para el que aportara algún dato. “La Inteligencia del Estado envió un informe que está en el expediente que dice que yo era el ideólogo del asalto. Eso lo hicieron para apretar para llegar a la banda. Después entre ellos, los policías de Robos y Hurtos de aquí, los de la Federal, los de la SIDE, se pinchaban los datos y trababan las líneas de investigación porque todos querían quedarse con los 200.000 dólares”, asegura Usair.
El abogado dice que el primer pago de sus honorarios se hizo a través de una bella muchacha que llegó y se fue de la provincia en un mismo día. Que a través del contacto local el líder de la banda le dio las descripciones físicas y un distintivo: Alta, rubia platinada y con un pañuelo en el cuello. “Nos juntamos en un hotel céntrico, era porteña, tenía una onda a Xuxa; me hizo el pago y se fue esa misma tarde”, dice Usair.
El abogado sanjuanino dice que después visitó al líder de la banda en la provincia de Buenos Aires: “Ellos habían cometido varios asaltos a bancos. Después éste tipo se retiró: se puso una empresa de transporte de camiones y tenía alquiler de departamentos. Nos seguimos viendo un tiempo. Cuando todo había pasado, me hicieron un súper regalo. Conmigo fueron unos caballeros”, concluyó el abogado.
Usair dice que el último contacto con el líder de la banda fue en el último verano: “Me llamó para decirme que había salido una nota en un diario que se llama Tiempo y que contaban la historia del golpe”. Esa nota, titulada “Un mundo perfecto”, fue escrita por el columnista de casos policiales Omar Garade, fallecido en agosto del año pasado.

Frases
“No estoy cometiendo ningún delito con contar todos los detalles del asalto ahora porque la causa ya prescribió. Además, profesionalmente no tengo la obligación de denunciar a un cliente”.
Nasser Usair
“Lo cuento ahora porque es uno de los asaltos más bonitos que se han cometido en la Argentina”.
Nasser Usair.

Familia política
Nasser Usair es el menor del medio de Fátima Farías de Usair, quien junto a su otro hijo, Hugo Usair, se alternaron en la intendencia del departamento 9 de Julio desde el regreso de la democracia hasta el 2007. Ambos también fueron diputados provinciales.
Nasser Usair se dedica al derecho penal y civil y tiene un estrecho vínculo con las compañías aseguradoras. También tiene una especialización en Derecho Ambiental y Minero.
Su padre, quien tenía el mismo nombre que Yabrán, Nallb Usair, también fue diputado provincial por 9 de Julio, después de trabajar junto a Leopoldo Bravo en el Bloquismo.
El abuelo materno de Nasser fundó uno de los primeros comité de la UCR en la provincia y fue un estrecho colaborador de Irigoyen, de ahí el origen radical de Fátima Farías.

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