San Juan dependió siempre de la agricultura y la vid. Pero su clima agreste y seco, puso muchas veces su economía en jaque. La ansiada inauguración de una obra que venía trayendo su historia, despertó las esperanzas de una provincia que necesitaba del agua para poder generar, cultivar y proteger sus más típicos recursos económicos. La historia data del año 1972, pasó por varias gobernaciones sin que ninguna de ellas desistiera de ver el proyecto algún día concretado, pero fue inaugurada en 1980 cumpliendo con un sueño largamente esperado.
El acto estaba estipulado comenzar a las 10. Todos habías sido convocado a los márgenes derechos del Río San Juan, de frente a la Presa Embalse Ullum, para inaugurar la monumental obra hídrica.
Se había dado cita un centenar de sanjuaninos, además de autoridades provinciales, nacionales e internacionales, como embajadores de más de diez países. También estuvieron ex gobernadores de la provincia, sobre todo los que tuvieron que ver con la historia de este monstruo acuático. De hecho, ese mismo día en la Casa de Gobierno hubo una entrega de distinciones para ellos por la constancia de haber mantenido un proyecto que sabían era necesario para los sanjuaninos.
Vinieron luego las acciones protocolares acostumbradas: Himno Nacional interpretado por la Banda de Música de la Policía, discursos a cargo de Enrique López Mancilla –era del equipo de profesionales que concretaron la realización del dique– y, después, el entonces Gobernador de la Provincia Brigadier Ángel Manuel Zamboni. Por último, se hizo lectura de algunos datos relevantes de la obra: detalles de construcción, caudal de agua, beneficios de riego, etc.
Pasados estos momentos, llegó lo más esperado de esa mañana: “Accionar el mecanismo que abrirá las compuertas del túnel de medio fondo cuyas válvulas de salida despedirán los importantes chorros de agua”, expresaban las crónicas periodísticas. Finalmente, los actos protocolares culminaron, y le siguieron unas serie de exhibiciones con lanchas deportivas y esquí acuático que deslumbraron a todos los que estuvieron presentes aquella inolvidable mañana.
La construcción del dique trajo consigo una serie de obras complementarias que, algunas se inauguraron ese día, y otras con el paso de los años. Este embalse tuvo como motivación proveer agua de riego y energía hidroeléctrica a San Juan, un espejo de agua de 3.200 hectáreas, que hoy es uno de los mayores destinos turísticos de la provincia. Una de ellas fue “la reubicación y repavimentación de la Ruta Provincial 14, que, hasta ese mismo día se llamaba RP 9. Además del requerimiento del Dique Solano; la canalización, impermeabilización y entubamiento del estero de Zonda; la parquización y forestación de las áreas circundantes del futuro embalse, la construcción del Barrio Dique de Ullum de 134 viviendas; y la construcción de la central hidroeléctrica”, detallaban los diarios.





