Ir tras los sueños es una aventura que muchos se plantean, pero muy pocos se animan realmente a ejecutar. En Panamá hay precisamente un sanjuanino, Andrés Danelutto, que persigue sus sueños con entrega y para concretarlo se fue a vivir al país caribeño. Su máximo deseo es quedarse con el primer puesto del Campeonato Latinoamericano de CrossFit, una disciplina deportiva relacionada a nivel internacional con el entrenamiento de fuerzas de seguridad de países de los cinco continentes.
Los ‘CrossFit Games’ son la prueba definitiva del fitness. Son tres días de pruebas físicas muy intensas, donde atletas de todo el mundo y con la mejor preparación posible compiten en una variedad de entrenamientos-circuitos. Nadar 1 kilómetro en el océano, hacer 30 repeticiones de peso muerto con 150 kg o caminar 50 metros haciendo la vertical son algunas de las pruebas que le puede tocar realizar a Andrés, quien asegura que con el CrossFit recibió un flechazo de Cupido.
“Comencé en el 2009, cuando vi por primera vez los videos de CrossFit. Ahí me dije “estos tipos están locos de la cabeza” y rápidamente averigüe dónde podía aprender. Toda mi vida fui deportista, nos llevamos bien con el deporte. Así fue que comencé y cada día me gustaba más porque no tienes límites. Día a día tienes nuevos desafíos”, explica el ex modelo, una profesión que lo llevó a Panamá y que ahora ha dejado para invertir todo su tiempo en el deporte. Además, Danelutto, que cuenta con la certificación internacional de ‘coach de CrossFit, espera poder materializar la apertura de su propio gimnasio en suelo centroamericano.
Aproximadamente serán 4.000 participantes en el certamen que tiene su punto de partida el 5 de marzo con el Open local. Los mejores 48 consiguen el pasaporte para el Regional, que tendrá lugar en un país aún por definir y que compensa al vencer con 3 mil dólares. La siguiente es la máxima y deseada instancia: el Mundial de CrossFit, donde el vencedor es proclamado el atleta más completo del planeta y se vuelve a casa con 250 mil dólares en el bolsillo. “Suena bien, ¿no?”, comenta entre risas Andrés, quien asegura que representar al país en esta competición “es un orgullo. Cuando salí tercero en América Latina en el 2011 recuerdo que durante la última prueba, casi sin fuerzas en los últimos dos minutos, me alzó la bandera argentina y dije “hasta final, yo puedo”. Nunca sentí tanta alegría en mi vida, todavía me cuesta creerlo y se me pone la piel de gallina de recordarlo”.
Sus ingresos como instructor y el patrocinio de la marca Reebook forman el respaldo económico con el que papá de Santiago afronta los gastos de su querida actividad deportiva. Además, esta ‘máquina atlética’ es el tercero de cuatro hermanos y deja a la intemperie su lado más nostálgico cuando reconoce todo lo que su madre ha hecho por él: “Mi mama, en pocas palabras, es tan importante como el aire que respiro. A ella le debo todo lo que soy y nunca me va alcanzar la vida para agradecerle todo lo que ella hizo por mí”.



