Calle Sarassa, en el pleno corazón de Trinidad, ahí se crió Omar Rodríguez (46), el flamante presidente del León. El mismo pibe que a los 6 años se calzó los botines en la escuelita del club en el 87-88 y no se los sacó más.
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SUSCRIBITEOmar Rodríguez es hincha desde la cuna, jugador con 10 años en Primera y nieto de un histórico. Llegó a la presidencia de Trinidad tras siete meses de triunvirato normalizador y hoy jura que el club “fue su primera casa”. Una charla a fondo sobre barrio, familia y el paso a paso para llegar soñar con un ascenso.
Calle Sarassa, en el pleno corazón de Trinidad, ahí se crió Omar Rodríguez (46), el flamante presidente del León. El mismo pibe que a los 6 años se calzó los botines en la escuelita del club en el 87-88 y no se los sacó más.
Llevar estos colores sin duda no es una frase trillada, no para él. La historia y este fuerte vínculo viene de antaño, cuando su abuelo Sixto Rodríguez jugó en inferiores hasta la cuarta y después fue dirigente. Su viejo también escribió su lazo: años de comisión directiva, arrancando justo cuando se formó la escuelita. "Desde ahí empieza mi amor", dijo Omar, como si hablara casi de un mandato familiar.
El ex jugador debutó en Primera a los 16 y visti por diez años la camiseta de sus amores. Después pasó por algunos otros hasta que a los 29 decidió cortar relación con el fútbol.
Si bien el regreso se dio pronto, decidió volver, pero esta vez no como jugador, sino para acompañar a su hijo: a los cuatro años lo llevó a la escuelita de fútbol y, sin darse cuenta, volvió él también. “Ahí empecé a estar más ligado. Nunca imaginé terminar al frente".
Sobre cómo pasó de alentar en la tribuna a ponerse el traje de presidente, aseguró: "Llegué en la peor etapa de la historia del club. Fueron siete meses como socio en el triunvirato normalizador. Es la primera vez que el club pasa por esto".
La crisis le sirvió para que el León se levante y a eso Rodríguez lo destaca: "En un año metieron obras como no se veían desde los 90. Recuperamos el club de manera espectacular”.
¿Qué se siente estar al frende del club que uno ama? fue consultado y él, con el corazón en la mano dijo: "Es muy difícil explicarlo. Solo el que vive una pasión por los colores lo entiende. Le sacás tiempo a tu familia, al laburo… ni mi señora me entiende", se ríe. "Pero te devuelve el cariño de gente que no ves hace años. Un saludo, unas felicitaciones. Es muy satisfactorio”.
Sobre los futuros objetivos deportivos del club y volver a posicionarse entre los mejores, fue claro: "La hinchada sueña con un Regional. No nos vamos a mover un centímetro del camino. El objetivo es crecer, pero no vamos a hipotecar el club por salir a buscar un torneo. Hoy no estamos preparados. Hay que hacer crecer la base y, cuando estén dadas las condiciones, ir por algo de mayor relevancia”.
