Por Viviana Pastor
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La historia del manual actual
Juan Jufré utilizó un plano que consistía en un rectángulo de cinco manzanas o cuadras por lado y 25 en total, para repartir las tierras. Cada manzana se hallaba dividida por dos ejes perpendiculares en cuatro solares iguales. Al centro se situaba la manzana destinada a Plaza Mayor o de Armas (espacio central), con solares reservados en sus lados para el Cabildo, la Iglesia matriz y la Hermandad de Santa Ana, y parcelas adjudicadas a las familias del conquistador y otras de importancia. Las restantes manzanas se distribuían entre los demás pobladores. En los cuatro extremos del rectángulo de manzanas quedaron los lugares previstos para iglesias y conventos de Santo Domingo, San Francisco y La Merced y para hospitales, separados españoles de naturales (nativos). El trazado de San Juan de la Frontera respondió al molde de las poblaciones españolas en las Indias, fijado en 1523 por la Real Cédula de Fundaciones.
El mismo año de la fundación, a pocos meses, Juan Jufré y algunos de los primeros pobladores, regresaron a Chile. Jufré nunca volvió a San Juan. Desde 1562 hasta 1594 San Juan tuvo su asiento en el lo que hoy es Concepción, distrito del actual departamento Capital. A pesar de haber transcurrido 32 años desde su fundación, sólo se había levantado la iglesia y la casa dominicana. Las viviendas eran, según crónicas de la época “un rancherío que no se diferenciaba mucho del caserío huarpe”.
A fines de 1593, el Río San Juan arrasó con la ciudad, así es que Luis Jufré la traslada 25 cuadras al sur de su primera ubicación.
