Skaters

Más que una moda, un estilo de vida

Lejos de ser una nueva “tribu urbana”, ser skater se ha convertido en un estilo de vida para algunos jóvenes sanjuaninos.
martes, 24 de abril de 2012 · 09:02

“Ser skater es solo una etiqueta que nos ha puesto la sociedad”, comenta Emanuel, con cierta rebeldía. Es que para muchos jóvenes sanjuaninos, esa “etiqueta” es minimizar la pasión que sienten por ese mundo. Y en las calles de la Ciudad ser un skater ya no es un pasatiempo, sino que se convirtió en un estilo de vida que llega a cambiar la vestimenta, los gustos musicales y las amistades de los miembros de esa comunidad.

A niveles generales se puede encontrar tres tipos de skaters. El primer grupo son los “raperos”, ropa ancha, gorras visera recta, zapatillas anchas, entre otras características. El segundo es el de los más neutrales, ropa no muy ancha, con jeans un poco más al cuerpo, no suelen usar gorras, pero si camisas cuadrillé, con zapatillas más finas. El último es el de los “rockeros”, que usan ropa bien al cuerpo, pantalones chupines, y es una onda muy bohemia. Esto no quita que un skater escuche rap y se vista como rockero. Sin importar la música que escuche, como se vista o la marca de zapatillas que lleve, todos son aceptados. No es un ambiente que discrimine y sobre todo los une una misma pasión, que es la adrenalina de subirse a un skate.

Se suele ver a estos jóvenes en la peatonal de la Ciudad, el Parque de Mayo, a lo largo de los cordones de las calles de la Ciudad, pero han elegido  como lugar de preferencia la plaza Laprida, que es el lugar madre de este fenómeno. Diferentes niveles y alturas de piso, barras, rampas y demás, hacen el lugar perfecto para la práctica de este deporte.

Matías, un skater de 18 años, cuenta que durante la semana son pocos los chicos que van a la plaza. Los fines de semana, en cambio, se llena de patinadores de todas las edades. Lo increíble de estas jornadas es que son espontaneas, nadie les avisa nada, sino que se van sumando a lo largo del día. Al entrar al corazón de la plaza se pueden observar a diferentes grupos sectorizados en diferentes partes. Sin ánimos de rivalidad, cada uno de estos grupos se divierte y aprenden uno del otro.

Los costos

La “familia” del skater creció tanto en los últimos años que ya hay negocios específicos del rubro. Y ser skater no es nada barato. De una recorrida por esas tiendas se desprende que, para verse como uno, se debe tener en cuenta –en promedio- los siguientes artículos y vestimenta: gorra 100 pesos, remera manga corta 130 pesos, pantalón de jean ancho 300 pesos, zapatillas anchas 330 pesos, skate (armado) 500 pesos, casco 160 pesos, rodilleras y coderas 180 pesos. Es decir un look actual de skater es de 1700 pesos, como base, y esto puede llegar hasta unos 4000 pesos, dependiendo de las marcas.

Desde la calle

“Muchas veces somos echados por la policía o hasta nos gritan los propios comerciantes vecinos de los lugares donde nos juntamos, pero eso no nos impide volver a demostrar nuestras habilidades”, dice Lucas (16) mientras se levanta de un truco fallido para volver a intentarlo.

Plazas, entradas a edificios públicos, rampas en las calles, todo es un buen lugar para la práctica de este deporte. “Tenemos que estar en la plaza, porque hay un sólo parque de skate pero es privado, es decir tenemos que pagar para entrar”, cuenta Lucas.

“Vértical” es el único parque de skate que se encuentra en la provincia y que día a día recibe a muchos jóvenes y niños en busca de amistades, adrenalina y vértigo (ver nota aparte). Y también en proyecto uno público, en San Martín. El intendente Pablo Santibañez dijo que el parque de skate público que estaba programado para  abrir sus puertas este mes, lo haría recién en junio. Según el funcionario, esto se debe a nuevos diseños para que los patinadores puedan disfrutar mejor de las instalaciones.

“Está todo mas comercializado”, comenta Ariel, un ex skater de 24 años. “Hoy en día está todo más comercializado, en parte es bueno porque hay mas equipamiento como cascos y tablas más baratas. Pero por el otro lado se pierde un poco la esencia del deporte y muchos jóvenes de hoy no saben dónde y cómo se inició”.

Al caminar por una plaza, o de paseo por la peatonal, es inevitable encontrarse con estos jóvenes que han decidido dejar de ser una moda y poder seguir su propio estilo de vida en forma extrema, arriba de un skate.

De las olas a las plazas

El skate nació en la década del ´50 en las playas de California, en Estados Unidos. Los surfers del lugar querían seguir haciendo sus técnicas surfistas fuera del agua y fue allí donde decidieron colocarle ruedas a sus tablas. Un día, un joven llamado Alan Gelfand revolucionó el Skateboarding. Mientras andaba en su skate primitivo golpeó la cola de la tabla contra el suelo, causando que la parte delantera se levantara, luego saltó con la tabla unos 15 centímetros sobre el suelo. Esta técnica luego pasaría a llamarse "Ollie", según detallan numerosos sitios de internet a la hora de buscar el origen del fenómeno.

Hoy en día en el mercado mundial del skate se gastan más de 350 millones de dólares en tablas, ruedas, rulemanes, protección y vestimenta.

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