Día del Médico

Residentes enfrentaron casos de incesto, embarazo infantil y tratamientos mágicos

Le contamos sobre la tarea de estos jóvenes profesionales y los casos más duros y raros que les tocó atender. Las falencias de un sistema que fue aplicado este año por primera vez.
sábado, 03 de diciembre de 2011 · 14:19


Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Niñas de 14 y 15 años embarazadas, casos de obesidad en lugares donde pensaban encontrar desnutrición, casos de incesto, y el uso de yuyos y rituales mágicos, son algunas de las realidades que encontraron los médicos residentes que están rotando por los departamentos alejados de la provincia, por primera vez.
Este año, el Ministerio de Salud resolvió agregar el cuarto año a la residencia de los médicos, el plan incluye distribuirlos en las localidades alejadas para poder brindar atención primaria de algunas especialidades, allí donde los pobladores no la tienen, ya que no existe en el centro de salud al que asisten. Son unos 50 médicos recibidos, incluidos en este programa, que realizan ahora el último año de residencia, es decir que estudian una especialización.
“Lo que más me llamó la atención fue ver las niñas de 14 y 15 años embarazadas, y eso ya es común en algunas zonas; chicas que a los 14 años ya tienen un niño de un año, eso me chocó bastante”, dijo Jorge Gil, que realiza su especialización en pediatría y estuvo en Rodeo. El médico señaló que en el Hospital Rawson están acostumbrados a ver patologías raras, pero fue todo un golpe tener que atender “niñas con hijos”.  “En esos casos no se puede uno meter en la familia, pero sí trabajar con asistentes sociales. A veces el médico no puede sacar tantos datos, entonces se manda al asistente social para saber de dónde viene ese niño, porque en muchos casos hay abuso familiar, incesto. Pero son casos que no podemos encarar así porque si no el paciente se asusta y no vuelve a la consulta. Hay tener tacto y manejarlo tranquilo para volverlo a citar y no perderlo, todo sin que se den cuenta, no solo por la madre sino por el hijo. Así, algo se va logrando desde la contención, pero es complicado”, contó Gil.
También casos de incesto se vieron en las sierras de Valle Fértil, donde sólo llegan a lomo de mula. “Hemos visto casos de  violaciones con vínculos de consanguineidad entre parientes, dentro de la familia, pero son cosas que para ellos no es raro. Eso deja muchos casos de síndrome genético.  Hay un caso de relaciones entre el papá y su hija y habían tenido un niño  con síndrome genético, con el corazón hacia la derecha. El niño está en tratamiento, pero  siempre caía a la guardia”, dijo Eugenia Mercado, de 33 años especialista en medicina familiar, que estuvo destinada en Valle Fértil y ahora en Rodeo.
En el Valle los médicos se encontraron con casos insólitos de obesidad, donde se esperaban encontrar más de desnutrición. “Vimos mucho porcentaje de obesidad infantil y de adultos, y concluimos que,  a pesar de la zona, debe ser el estilo de vida y la comida de alto contenido de grasas, porque tienen mucha carne en la dieta”, señaló Mercado.
Este grupo realizó un informe que presentó a la directora del Hospital de San Agustín del Valle Fértil, con las estadísticas de los casos tratados en los 3 meses que duró esta rotación. En el informe también aparecen casos de hipertensión arterial no controlada, diabéticos mal controlados, casos de hipotiroidismo no controlado. “Sabemos que es difícil que se hagan estudios porque los hacen sólo en San Juan, donde hay reactivos de hormonas tiroideas, pero hicimos gestiones para que lleguen al Valle porque la población es grande”, destacó la médica.
Carolina Yanzón es residente de ginecología y le tocó atender en Valle Fértil y ahora en Rodeo. “Primero me llamó la atención cómo se da vuelta el personal de salud con los pocos recursos que tienen y si les pedís algo te lo consiguen”, contó.
Como ginecóloga en el Valle tuvo que hacer mucha docencia, porque las mujeres de la zona no tenían atención de esta especialidad en forma permanente. “Las mujeres tomaban mal los anticonceptivos y tampoco estaban informadas sobre las enfermedades de transmisión sexual”, destacó Yanzón. Muy distinto a la experiencia en Rodeo y Jáchal donde hay ginecólogo y las mujeres estaban mejor informadas.
En la residencia de pediatría, Sabrina Carbajal tuvo su primera experiencia en el centro de salud de Los Berros. “Siempre llegan las madres contando que le dieron al niño algo casero, los rituales están muy arraigados, como los mitos. Muchos bebés llegan con la nuez moscada atada en la manito, para la ojeadura,  o con monedas pegadas en el ombligo para combatir las hernias en los chiquitos”, dijo Sabrina.
Un caso que la movilizó fue el de una joven mamá de 18 años que llevó a su bebé de 9 meses y cuando le anotó las indicaciones y receta, se dio cuenta de que la chica no sabía leer. “Después me contaron que tiene como 8 hermanos y ninguno sabe leer, ella no lo dice porque le da vergüenza. Parece mentira que existan estos casos de analfabetismo todavía. En el interior     enfrentas una realidad tan distinta y es muy difícil verlo cada día y saber que no podés hacer nada por esa familia. Lo que podemos hacer son sólo pequeños cambios, porque sólo estamos 3 meses en el lugar y te rotan”, disparó.
Experiencia
Los médicos destacaron que lo positivo de esta rotación es el contacto con la gente y conocer lo que pasa en lugares alejados del Gran San Juan. “Yo lo he vivido desde lo profesional bien, a gusto. Pude conocer otras realidades de lo que es la medicina, casi como otras culturas. Cuando nos recibimos pensamos que nos vamos a comer el mundo y cuando salimos a la realidad vemos que hay que gente que no tiene nada de posibilidades y nos ven con el estetoscopio y ya es importante, pero es muy triste esa realidad para la gente”, señaló Gil.
Para Carbajal, la experiencia desde lo académico no sirve, ya que en los 3 años que lleva de residencia no le tocó hacer consultorios externos, sino internación y además están solos para resolver.  “Yo estoy formada para internación y estoy aprendiendo sola, es importante porque nunca lo hice, pero mandarte solo no me parece una experiencia para aprender mucho”, dijo Sabrina.
Yanzón opinó que “es una experiencia nueva, estábamos acostumbrados a la realidad del Hospital o de los centros de la periferia y no es lo mismo. El contacto con otra gente, con un ambiente diferente, me parece una experiencia linda, aunque a nivel profesional no aporta mucho. Y lo feo es tener que trasladarte lejos de la casa y la familia; desgasta tener que ir y volver todas las semanas y el traslado corre por cuenta nuestra”, aclaró.
Por su parte, Mercado dijo que encontraron cierta resistencia de algunos médicos de la zona (Valle Fértil)  hacia las propuestas de los residentes. “Proponíamos implementar cosas  como los protocolos de guardia, o mejor uso de la medicación sin mucha repercusión.  En cambio sí logramos ampliar los análisis de urocultivo, que faltaban para embarazadas y niños, para el diagnóstico de infecciones urinarias, ionograma y perfil de colesterol. Además, en Baldes de las Chilcas dejamos un consultorio nuevo, porque atendíamos 3 profesionales en un solo consultorio. Se implementó la historia clínica de adultos”, contó la médica.
Todos coincidieron en la necesidad de mejorar la organización de las rotaciones, “porque a veces nos dicen 3 o 4 días antes dónde nos tenemos que trasladar y hay compañeros con familia que se les dificulta mucho más”, dicen. También pidieron el pago del traslado, ya que aunque el Ministerio les proporciona el lugar para dormir y comida del hospital, para llegar es el médico quien debe costearse la nafta o el pasaje en colectivo. Tampoco reciben pago adicional por zona alejada, señalaron. “Sería necesario un mayor reconocimiento económico y que los directivos escuchen más a los residentes”, pidieron.


¿Por qué se celebra?
E Día del Médico se celebra el 3 de diciembre, consagrado en 1933 al cumplirse el centenario del nacimiento del doctor Carlos Finlay (3 de diciembre de 1833), descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla, comenzando una lucha efectiva contra esta enfermedad, que azotaba de manera mortal a los pobladores de distintas ciudades.
El gobierno Argentino, el 3 de julio de 1956, establece por decreto esta fecha como el Día del Médico, con la cual se rinde tributo a todos los facultativos de la medicina en América, fue declarada por el Congreso Panamericano de Medicina.

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